viernes, 28 de febrero de 2014

¿EXCELENCIA PERIODÍSTICA?



José de Cádiz




Como todos sabemos el periodismo en México no vive su mejor momento.  Para poder ejercerlo se necesitan  valor y amor a la profesión.  Cada año los medios lamentan muertes y secuestros de comunicadores.  Por lo tanto,  sugiero que deben andar  armados los periodistas.  No me refiero nada más a armas físicas sino también espirituales.

Actualmente, cualquier reportero se puede enfrentar al mundo del hampa.  No solo a los delincuentes comunes, sino también a los de cuello blanco, que resultan más peligrosos aún.  Así, por Ej.,  cuando matan a un periodista sucede lo siguiente: protestan ruidosamente los medios, algunas desangeladas manifestaciones, se gritan consignas, se beben un vaso de agua, y se van a casa los aludidos.  ¿Piensan que así encontraran justicia y podrán frenar la ola de homicidios?  ¡Por supuesto! Y será mejor que dejen de soñar.

Porque no les temen ni respetan su profesión quienes los sobornan y me refiero a los periodistas chayoteros.  Reporteros, directores, o conductores de Tv, se han ganado a pulso ese desprecio por vender su información al mejor postor.  Un buen porcentaje de ellos viven del embute de funcionarios o empresarios quienes les pagan por su silencio o para que los elogien. Para informar  lo "conveniente" y que no enloden su nombre.  No importa que hayan cometido fraude, homicidios, o traición a la Patria.  Los medios saben callar  y tergiversar la verdad cuando les conviene.  En mi tierra les dicen m-e-r-c-e-n-a-r-i-o-s.

Es justo decir que el periodismo siempre ha sido mal pagado.  Tal vez por eso en un momento dado los periodistas sucumben al soborno.  A menos que pertenezcan al selecto grupo de conductores de Tv famosos que también suelen venderse.  En México todos los conocemos, como también a periodistas éticos que aman su profesión. Podríamos hacer una lista de ellos pero creo que no es necesario.

He aquí diez recomendaciones prácticas para enfrentar el peligro:




1.- Los periodistas deben ejercer y mantenerse a buen resguardo con un arma aunque parezca risible.  Un gran número de ellos viven en riesgo constante.  Andar a la expectativa cuando reciben amenazas y con frecuencia deben renunciar a sus reportajes para conservar la vida. Necesitan una actitud más combativa y desafiante.

2.-  Deben organizarse firmemente  por Estados, pero no para asistir a comidas, ni para recibir sobornos, sino para protegerse en casos de suma emergencia.  Comunicarse entre sí cuando desaparezca un colega.  Actualmente, solo protestan débilmente, cuando asesinan a un compañero, pensando en quién será el próximo. 

3.- Deben honrar su profesión con responsabilidad y una firme convicción. Sean egresados de universidades o  improvisados.  El amor a la verdad y afán de justicia debe ser una premisa.  No sucumbir ante amenazas e intentar defenderse con la palabra y con lo que se pueda.  Debe ser angustiante vivir en constante peligro pero son gajes del oficio.

 4.- Una profesión tan noble debe priorizar el amor a la verdad por encima de intereses.  Que el sueldo no sea motivo de preocupación cuando se ejerce con excelencia.  Dice la biblia: “El salario es de acuerdo al trabajo”.  Los caminos de la recompensa son múltiples.  La misericordia de Dios es infinita.

 5.- Es verdad que hay asociaciones internacionales que solo sirven para obtener una credencial y no para protegerlos cuando es necesario.  Hasta ahora no han podido frenar la ola de homicidios en México.   Toda estrategia debe ser ingeniosa y versátil.  Se necesita imaginación para conservar la vida.

6.- Es ingenuo pensar que un periodista pueda ejercer su trabajo sin protección.  Quienes piensen así están bien equivocados.  Si los mandan a Venezuela o Egipto deben ir adiestrados para cualquier emergencia y eso incluye portar un arma.  En un país convulsionado todo puede suceder. Conocer defensa personal y tener una constante preparación.  Y como sé que a estas alturas estarán pensando que estoy loquito pues ahí la dejamos. 


 

7.- Por supuesto hay formas de protegerse menos prácticas o violentas.  La oración y meditación suelen obrar maravillas en la vida de un ser humano.  Quién cree en Dios y lee la Biblia sabe que está protegido de adversarios.  No lo digo yo sino Salmos y Evangelios.  Claro que se necesitan una fe bien arraigada y convicción en las leyes divinas.

A estas alturas me estarán leyendo los comunicadores con sarcasmo. Pero mantengo firme mis convicciones.  Se necesita humildad para escuchar sugerencias y obtener sabiduría.  Ante la ola violenta es mejor hacer algo, por nimio que parezca,  que cruzarse de brazos.  La creatividad y la fe mueven montañas.

8.- En todas las épocas hubo profesiones peligrosas y perversidad superlativa.  El sentido común dice que hay que mantenerse a buen resguardo.  Los periodistas suelen ser confiados o temerarios.  Si denuncian vicios o aberraciones su obligación es protegerse.  No tomar partido en ningún conflicto siendo honestos.  Tarea muy difícil para cualquier comunicador.

9.-  Considero que tanto gobernantes, empresarios, y público en general, respetan al periodista que honra su oficio y lo ejerce dignamente.  Que no se vende al mejor postor.  Los Ej., sobran en México y son ampliamente conocidos.  La mayoría de los directivos reciben fuertes sumas por "concepto de publicidad".  Reporteros que se dejan sobornar para callar o maquillar la verdad. Así nunca pasarán de pericos perros.  La mediocridad no se lleva con la excelencia.



Está claro que cada profesional  brilla con luz propia.
 


10.-  José Vasconcelos dijo respecto a comunicadores sin ética: “Las plumas vendidas no vuelan alto", refiriéndose a mercenarios de la información.   Tal como lo ejercen actualmente dos televisoras en México. La sociedad las tiene perfectamente ubicadas.  Los periodistas que han trascendido son pocos: Francisco Zarco, Fernández de Lizardi, Gutiérrez Nájera, Manuel Payno, Ignacio Manuel Altamirano,  solo por mencionar algunos.  Nos dieron claro ejemplo de periodismo ético y su nombre nunca será olvidado.   Obviamente, en este mundo es más fácil ser corrupto que sincero.  

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