jueves, 13 de febrero de 2014

MARILYN AMABA TANTO LA VIDA...


 QUE ERA INCAPAZ DE SUICIDARSE





Gran amante de la lectura y en especial de la poesía.  Solía pasarse horas leyendo, una afición que heredó de su ex marido: Arthur Miller, que era el gran intelectual de los años sesentas. Infortunadamente, el cine le formó una imagen no acorde con la realidad.

Nunca le dieron oportunidad para demostrar sus dotes histriónicas en un papel que valiera la pena.  Tampoco le gustaba su nombre artístico, ni los personajes de mujer fatal que la encasillaron para siempre.  Sin embargo, su la necesidad y deseo de figurar la obligaron a aceptar papeles poco relevantes.  No era la clásica rubia tonta como se decía de ella.  Por el contrario, era observadora, y sabía catalogar a las personas por su valor interior.


Escribió un diario donde reseñaba pormenores de su vida, tanto del pasado como en la cúspide de su carrera.  Gustaba de escribir poemas y comentarlos con amigos, tales como: Truman Capote, John  F. Kennedy, o su esposo Arthur Miller.  Fue una niña niña solitaria con una sensación de ser inadecuada y un estorbo para los demás.






Se arrepintió de posar desnuda para aquella revista que la dio a conocer.   Razón por la cual su primer marido la abandonó. Soñaba con la inmortalidad que logró con creces gracias a su vida legendaria y por morir asesinada. Hoy es el mito más grande del séptimo arte, conocida en los cuatro puntos cardinales.  Su rostro es sinónimo de glamour y belleza en cualquier estética.  Visitó Acapulco en varias ocasiones y tenía la mejor opinión del puerto más bello del mundo.




Una de sus canciones favoritas: "Lanza tus penas al viento".  Aquí la dejamos:







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