miércoles, 15 de abril de 2020

Mi encuentro con el mesías


José de Cádiz

“Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con todos tus pensamientos”. Biblia

Nunca fui una persona religiosa aunque de niño mi madre me enseñó a orar. Cuando tenía problemas escolares lo hacía y alguien me ayudaba. Cuando entré a la universidad me quitaron la fe en Dios. El comunismo y materialismo dialéctico afirman que Dios no existe. Me volví ateo. El peor error que cometí.
Viví mi juventud alejado de cualquier principio religioso. Pensaba erróneamente que la Biblia era para personas mayores, el nazareno era solo un revolucionario más, un hombre noble pero nada más. No tenía nada que ver conmigo. Lo veía tan lejano y misterioso.
Debo confesar que no era feliz. Me sentía vacío y mi vida era un caos. Abandoné la universidad y me dediqué a la vagancia. En casa tenía constantes pleitos con mi madre por mi pésima conducta. Conseguía trabajo y lo abandonaba por indisciplina. Era como un barco sin timón y a la deriva. Fracasé en todos los aspectos de la vida: social, económico, y cultural.
Intuía que descendía por una peligrosa pendiente. Que en algo estaba fallando pero no me atrevía a cambiar. Me dedicaba a las fiestas, a las chicas y a disfrutar de la vida. Nunca consumí drogas. No trabajaba pero me sobraban amigos que me invitaran las copas. Después supe que realmente no lo eran porque cuando dejé de tomar se alejaron de mí. ¿Amigos? Los que te conducen por el buen camino y te invitan una comida.

Con mis novias era exigente con el sexo. Si después de dos o tres citas no me entregaban, “una prueba de amor”, las dejaba de ver. A veces conocía una chica y bailábamos durante horas. Luego las llevaba a un lugar adecuado y les pedía de todo: ¡Aquí y ahora!, algunas me seguían la corriente y cedían a mis encantos. Otras, me miraban extrañadas diciendo: “Oye, nos acabamos de conocer, ¿y ya te quieres acostar conmigo? Cuando menos regalame unas flores o cómprame unos chocolates”. Entonces, me dejaban con las hormonas alborotadas. Obviamente, no las quería y solo me interesaba el placer. Era un ser insensible y egoísta.
Cuando tomaba, las crudas físicas y morales eran espantosas. Me volví un lector voraz de historia, filosofía, metafísica, psicología, que me ayudaban de alguna manera a sobrevivir. Supe que drogadictos y alcohólicos por cada sesión matan 100 mil neuronas. Anulan totalmente la cordura y sensatez. No obstante, mi estilo de vida era el mismo, como si la ilustración no tuviera ningún efecto sobre mí. La literatura eran incapaz de brindarme estabilidad emocional. Empecé a escribir poemas como una forma de hacer catarsis. Quería escapar de una existencia monótona y vacía. Los libros me estimulaban pero no eran el puente hacia la felicidad.
Cierta noche tuve tuve un sueño que me impresionó bastante: Estando de pie, junto a un árbol, vi venir de frente al maestro Jesús. Me encontraba en una avenida de terracería como en una ciudad antigua. Muy parecida a la Jerusalén de la antigüedad. Había carretas, caballos y personas vestidas de largo. Me alegré al ver venir hacia a mi al nazareno, pero antes de llegar, dio la media vuelta y se alejó. Estando a solo dos metros. Esto me desconcertó y decidí seguirlo. Pronto una muchedumbre surgió de ambos lados de la calle caminado en la misma dirección.
Vi perfectamente al Rabí de Galilea rodeado de una aura luminosa y una túnica blanca y roja. En verdad su figura era hermosa. No cabía duda, era él, y caminaba con paso firme mientras la multitud lo aclamaba. Algo no me agradó: su estatura era muy pequeña, apenas de 75 Cms. Continué caminando entre el gentío mirando aquel ser lleno de luz. Desperté sobresaltado pero muy optimista. Jamás había tenido un sueño semejante.
Quienes estudiamos metafísica sabemos que tenemos 7 cuerpos. El físico es el más denso, pero el astral es el mundo de los sueños. Ahí nos encontramos con los vivos y los muertos. “Cuando el cuerpo duerme el alma vaga”, dice una máxima. Podemos ver escenas de nuestra vida pasada o futura. Los sueños premonitorios nos ayudan a evitar el peligro. A veces encontramos a los grandes maestros que quieren darnos una lección. Eso mismo me sucedió aunque al principio no lo comprendí.
Una duda me inquietaba: ¿Por qué vi al nazareno tan pequeñito? ¿Qué me había querido revelar con aquel sueño? ¿En una encarnación anterior ya nos habíamos conocido? Era obvio que él sí me conocía. Anduve maquinando varios días y consulté a un experto cristiano. Me explicó: "Viste bajito al maestro Jesús porque tu fe hacia él es pequeña, casi nula". Me costaba trabajo creerlo pero era verdad. Nunca había pensado en él como salvador, ni como pastor, mucho menos como enviado del Padre.
Ya tenía trabajo pero mi vida no había cambiado mucho. Había tropiezos de toda índole. Gastaba más de lo que ganaba y mi madre murió en ese lapso. Me sentía lleno de inseguridad y complejos de culpa. Frente a mi hogar existe una casa de oración que había conocido 10 años antes. Me invitaba mi hermana pero me negaba a tener un encuentro con Dios. Presentía que cambiaría mi vida para siempre. Los seres humanos tememos al cambio. Es más cómoda la inercia aunque seamos infelices.
Mi esposa decidió ir y posteriormente ella me invitó. A regañadientes fui pero me faltaba la fe. Todas las mañanas escuchaba orar a los fieles y eso me molestaba. "¿No se cansan de orar ni de cantar alabanzas?", pensaba. La divinidad tiene diversas formas de llamarnos a sus filas. Un día me enfermé de gravedad. Los médicos no me daban esperanzas de vida. Se me quitó el apetito durante un mes y medio. Mis defensas y plaquetas se redujeron al mínimo. Me hicieron todos los exámenes pertinentes sin encontrar el origen de mi mal.
Sabía que se acercaba el final porque me desmayaba a cada rato. Entonces decidí ponerme en paz con Dios y le supliqué que me devolviera la vida. Oraba y le pedía a Jesús desesperadamente que me sanara y me convertiría a su fe. Estando frente a la muerte clamamos a Dios. Pasará lo mismo con el coronavirus. Cuando estamos sanos y la vida nos sonríe ni nos acordamos que somos seres de luz. Somos ingratos por naturaleza. Simplemente por estar sanos y tener un pan debemos dar gracias diariamente. ¿Cuánta gente está enferma, desempleadas, o en la cárcel? ¿Cuántas personas viven en la miseria o angustiadas?
Mis días se acortaban.
Cada tarde contemplaba el ocaso del sol pensando que sería el último. Me dolía ver a mi esposa triste y desesperanzada. Lamentaba tener que dejarla sola. ¡Al amanecer daba gracias a Dios por un día más de vida! Nunca valoré tanto la existencia como en esos momentos. Me repetía--: ¡Estoy vivo y puedo ver la luz del Sol y respirar! Sin duda, Jesús escuchó mis súplicas, porque pronto empezó mi recuperación. Agradecí su misericordia infinita.

A la fecha no falto los viernes a mi casa de oración. El redentor me dio la mayor prueba de amor. Oramos diariamente y me he vuelto un fiel devoto del Rabí de Galilea. Leemos la biblia, oramos por la paz del mundo, por la pandemia que nos asola. Por quienes carecen de fe. Por las viudas, por los huérfanos, por los ancianos. Convivimos armoniosamente con el grupo. Practicamos los 10 mandamientos de Moisés.
Mis problemas se han disuelto gradualmente. Terminé mi carrera de filosofía por Internet. Tomo cursos de superación personal, de literatura, practico yoga. Con mi mujer nos hemos vuelto deportistas, practicamos gimnasia rítmica. Cuidamos mucho nuestra alimentación. Nos divertimos sanamente. Ahora sé a qué he venido al mundo. Todo mi amor y agradecimiento al maestro Jesús por darme una nueva oportunidad de vida. No tomo, no fumo, y soy inmensamente feliz.

Si Jesús hizo eso por mi lo mismo puede hacer por ti.

Que la paz y el amor prevalezcan en vuestros corazones.


Nota del autor: El karma mundial nos sacude

El covid-19 pronto encontrarán los científicos la vacuna contra viral. El mayor virus, el más mortal, es la falta de amor al prójimo. La ausencia de amor a Dios. La codicia desmedida que nos conduce a las peores infamias. El creador nos está dando una lección encerrándonos como caballos en un potrero. ¿Para qué? Para que reflexionemos y nos percatemos que hemos convertido al mundo en un basurero. Hemos exterminado a la flora y a la fauna. La naturaleza nos está cobrando el precio. A los autores materiales y a quienes lo hemos permitido. La indiferencia ante quienes destruyen el ecosistema tiene un nombre. Se llama: karma mundial.
Los países poderosos continúan explotando a los más débiles. Las guerras económicas, políticas, armamentistas siguen adelante. La delincuencia organizada y la corrupción de funcionarios no cesa. El narcotráfico sigue envenenando a las sociedades "neoliberales" y "modernistas". EE.UU, es una cultura en plena decadencia. Sus ciudadanos son drogadictos y han degenerado mental y sexualmente. Tienen la tasa más alta de adulterios. Todo gira en torno al dinero pero de espiritualidad lo ignoran todo.
No es casual que USA se haya convertido en el epicentro del coronavirus. El rock pesado tiene un origen satánico. Todos sus representantes han muerto por sobredosis. El mercado de las armas continúa en auge ante la indiferencia de sus gobernantes. Los profetas de todos los tiempos han advertido al mundo las catástrofes. Sin embargo, nos seguimos portando mal. La naturaleza es sabia y tiene que haber una depuración del planeta. El mundo está sobre poblado y todo lo que ya no sirva será destruido.

Hay un poema de Robert Bahuer (poeta norteamericano) que ilustra muy bien lo que digo. Aquí se los dejo:

"¿Dónde estabas tú cuando las grandes ballenas pedían piedad y los peces desaparecían de nuestros ríos envenenados?
¿Escribiste alguna carta? ¿Cantaste alguna canción?
¿O te quedaste sentado diciéndote que tu carta no sería leída ni tu canción escuchada?
¿Dónde estabas tú cuando la tierra comenzó a morir?"

jueves, 26 de marzo de 2020

LETRAS, ARTE, Y ORIGINALIDAD: Te regalo 100 gramos de felicidad (3)

LETRAS, ARTE, Y ORIGINALIDAD: Te regalo 100 gramos de felicidad (3): José de Cádiz “No son las riquezas ni el esplendor, sino la tranquilidad y el trabajo, los que proporcionan la felicidad”. Tomás ...

Te regalo 100 gramos de felicidad (3)


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José de Cádiz

“No son las riquezas ni el esplendor, sino la tranquilidad y el trabajo, los que proporcionan la felicidad”. Tomás jefferson
¿Alguna vez te has preguntado quién eres? ¿De dónde vienes? ¿Qué has venido a hacer al mundo? Cuando sufrimos alguna crisis existencial nos sentimos perdidos en medio de un desierto. Puede que levantemos las manos al cielo buscando una respuesta. Entonces nos percatamos de lo pequeñitos que somos. Una partícula infinitesimal del basto universo. No somos el centro del mismo y hay otras personas que sufren más que nosotros. Los más débiles suelen refugiarse en el vino o las drogas. Hay quienes optan por renunciar a la vida.
Si no sabes quién eres, tampoco sabrás a dónde quieres llegar. Cuál es tu lugar en el mundo. Necesitas mirarte por dentro y por fuera. Observar tu alma frente a un espejo. Hacerte una pregunta básica, ¿qué opinión tienes de ti mismo? Es necesario que seas honesto: “Soy fulano de tal, mido 1, 70, nací en la Cd. de México. Soy iracundo, celoso, orgulloso y glotón. También el mejor deportista de mi barrio. Cariñoso con mis hijos y mi madre”. ¿Sabías que el 50 por ciento de las personas tienen una opinión equivocada de sí mismas? De manera que si fuiste sincero habrás dado un gran paso.

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La mayoría de los fracasos profesionales, matrimoniales, o sociales se originan en la falta de auto conocimiento. Si no te conoces lo suficiente tampoco podrás conocer a los demás. Serás como un barco sin brújula y nunca llegarás a buen puerto. A veces nos atraen determinadas personas pero al tratarlas sentimos un rechazo inmediato. No hay afinidad, ni tenemos los mismos intereses. El carácter conforma el destino y delimita nuestras relaciones. Nuestras actitudes determinan el éxito o fracaso en cualquier ámbito. Debemos tratar a los demás como queremos ser tratados.
Por primera vez cuestionamos nuestra existencia. ¿Vale la pena vivir en medio de tanto sufrimiento? Hay conflictos, corrupción, e injusticias por doquier. La verdad es que no estamos en la tierra por casualidad. Tenemos una misión que cumplir, una tarea específica que debemos realizar con amor o siempre tendremos una sensación de fracaso. Poseemos talentos y aptitudes que marcan la diferencia. No conozco a nadie que no posea alguno. La mayoría lo ignora o no le da la debida importancia.
La oportunidad de servir a los demás.
Pocas cosas nos hacen tan felices como un trabajo que amamos. Lo realizamos con diligencia y eficacia. Debemos conocer nuestra verdadera vocación. Sería un gran error elegir un oficio por necesidad. En la escuela no siempre nos dan la orientación adecuada. Si te gusta el arte, o la filosofía, ¿qué haces vendiendo seguros de vida? ¿Si tienes actitudes para la psicología, por qué estudiaste contabilidad? Tenemos diferentes dones que debemos aprovechar. ¿Se imaginan laborar 30 años en una empresa y al final darnos cuenta cuánto odiábamos ese trabajo?
El 65 por ciento de las personas tienen empleos que no les corresponden.
Son como peces fuera del agua. Como leones viviendo en una ciudad. “Entre más nos gusta un trabajo más nos pagan por hacerlo”, dicen los artistas. Afortunadamente, pasamos la tercera parte de nuestra vida trabajando. Otra tercera parte la pasamos durmiendo. ¿Duermes bien o padeces de insomnio? Durante el sueño nuestras células y neuronas se regeneran. ¿Tienes sueños reveladores o premonitorios? Es posible que tengas facultades psíquicas que debes aprovechar en tu beneficio.

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En busca de la excelencia.
Los más afamados deportistas y bailarines son un ejemplo de laboriosidad. Se entregaron en cuerpo y alma a su oficio. Tuvieron la suerte de tener padres y mentores que los apoyaron. Son disciplinados, perseverantes, con propósitos bien definidos. Sacrificaron horas de recreo y son altamente responsables. Son los triunfadores. Su trabajo es la mejor carta de presentación.
Dicen los especialistas que quien dedica diez mil horas a un oficio logra la excelencia. Si eres un intendente debes ser el más pulcro y disciplinado. Si eres poeta aspira a ser el mejor. El mejor cantante, el más culto profesor, el más sagaz investigador. El mejor dramaturgo, pintor, o compositor. Evitar la mediocridad a toda costa. Debes ser extraordinario y no un simple imitador. El talento debe pulirse como una piedra preciosa. La perseverancia es más importante que la inteligencia.
Nada es gratuito y todo se gana con esfuerzo. Solo los genios no necesitaron preparación: Mozart, Bethoven, o Leonado de Vinci quienes mostraron aptitudes desde pequeños. Los demás debemos tomar cursos y dominar nuestra materia. El mundo está lleno de talentos inteligentes que fracasaron. Dice Alfonso Lara Castillo en su libro “La búsqueda”: “Un águila se crió en un gallinero. Una voz interior le decía: "Debes aprender a volar como águila. ¡Tú eres un águila y no una gallina. Puedes remontarte a las alturas!”
El amor y la ley del karma.
Todos hemos conocido el amor. Somos inmensamente felices cuando lo estamos. Nuestra mirada brilla y las mejillas sonrosadas lo dicen todo. Dicen que el amor y el dinero no se pueden ocultar. Lástima que dure tan poco el encantamiento. ¿Cuántas parejas conoces que son completamente dichosas? La rutina hace estragos y nuestros defectos nos traicionan.
Los celos, la ira, o el orgullo aniquilan el embeleso. Debemos reconocer que nuestra pareja no nos pertenece. Llegamos al mundo solitos y partiremos de igual manera. Respetemos su individualidad. El libre albedrío es el mayor don del cielo. Un axioma ilustra muy bien esta reflexión: “Cuando ames a alguien déjalo libre; si regresa es tuyo, si no nunca lo fue”. Jamás retener a alguien a la fuerza. El amor llega cuando menos lo esperas y si lo buscas no lo encuentras.
Existen diferentes manifestaciones del amor: Un ideal, una profesión, el arte, la naturaleza, a mi patria, a mis padres, etc. Mahatma Gandhi, el Che Guevara, y Martin Luther King entregaron su vida por un ideal. Soñar y luchar por un mundo mejor fue su mejor decisión. Científicos, como Galileo Galiley, Copérnico, Nicolás Tesla, Albert Einstein nos dejaron un legado valioso. La madre Teresa de Calcuta, San Francisco de Asís, Moisés, el nazareno, nos mostraron el camino de la redención. Artistas admirados que son inmortales: Miguel Ángel, Sor Juana Inés de la Cruz, Pablo neruda, Leonardo de Vinci, Charles Chaplin, Frida Khalo, Miguel de Cervantes, por mencionar solo algunos.

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Matrimonios karmicos.
Hablaremos de la relación de pareja. Hay matrimonios que viven una relación kármica (que viene de otras vidas). Se conocen y se atraen irresistiblemente pero en cuanto se casan vienen los problemas. El marido resulta un golpeador, o la mujer le pone los cuernos. Algo sucedió que no logran comprender. No son felices y uno de los dos quiere divorciarse. ¿Por qué no cristalizaron su unión?
Resulta que en otra vida ya se habían conocido; ella como hombre, y él como su mujer. Ahora se invirtieron los papeles. Vinieron a saldar una deuda kármica haciéndose mucho daño. ¿Debe finiquitarse y romperse esa cadena? ¡Por supuesto! ¿De qué manera? Perdonándose mutuamente y alejándose sin rencores, sin resentimientos. Se lastimaron mucho pero también hubo romance y pasión. Le preguntaron un día al nazareno, ¿cuántas veces debemos de perdonar, señor? Él contestó: “77 veces siete”, lo cual significa que siempre. No es casual que el amor y el perdón vayan de la mano.
“Al león de la ley se combate con la balanza”. (Símbolo de la justicia).
¿No tienes hijos o padeces de una enfermedad incurable? Adopta un niño o dos porque en otras vidas los abandonaste. Pagaras tu karma dándole vida a un ser que no trajiste al mundo. Ayuda a sanar a otros y te curarás a ti mismo. ¿Tienes un familiar en la cárcel? Aboga por los que están presos injustamente y verás lo que sucede. ¿Estás desempleado y vives en la miseria? Comparte el pan con los que están peor que tú.
Hay dos formas de pagar karma: Con sufrimiento y con obras buenas. Así que tú decides. Solo recuerda que hay un libro de la vida en donde se registran todas nuestras acciones. Todos traemos karma y por eso estamos en este mundo. Si fuéramos perfectos estaríamos al lado del padre eterno. Viviríamos en otra dimensión y no en este valle de lágrimas.
La salud física y mental.
Ninguna persona enferma puede ser feliz. Quienes los aman sufren en silencio. Aún teniendo riquezas careciendo de salud son desdichadas. ¿Cómo puede ser feliz un cojo, un ciego, o un enfermo de cáncer? Quienes se ven obligados a delinquir para ganarse el pan. Mujeres que venden su cuerpo por necesidad. Adúlteros que traicionan a sus parejas. Demitas, viviendo solas porque sus maridos son irresponsables. Los valores éticos y morales parecen haberse extinguido.
Drogadictos, y alcohólicos, son terriblemente infelices. Ignoran que matan millones de células y neuronas. Son cobardes y las heridas del alma se hacen más punzo cortantes. Hay bebedores sociales que toman una copa o 2 y jamás pierden la cordura. Son los menos. La mayoría son arrastrados por una peligrosa pendiente que los hunde cada vez más. Hacen honor a la gula y su familia vive un verdadero infierno. Tienen que ser internados para salvarlos de la muerte. Son un lastre para la sociedad. Si no se aceptan como enfermos mentales jamás se recuperarán.

La imagen puede contener: flor, planta y naturaleza, texto que dice "La felicidad se irradia como la fragancia de una flor y atrae todas las cosas buenas hacia ti. Maharishi Mahesh Yogi"

Una civilización en franca decadencia.
El respeto a la vida, a los mayores, a la naturaleza, fueron sustituidos por la codicia. La corrupción política, el narcotráfico, el crimen organizado, tienen su asiento en la inmoralidad. En el amor al dinero fácil. ¿Cómo puede ser feliz un individuo que envenena a millones de personas? Políticos que pierden la dignidad y su reputación está por los suelos. Obviamente, existen funcionarios con una mística de servicio. A la larga pueden corromperse.
La política tiene 2 caminos: sirve para servir o enriquecerse. La mayoría terminan siendo millonarios. En México, tenemos a Vicente Fox, Carlos salinas de Gortari, Felipe calderón, y Enrique peña nieto. No ignoran que su pueblo los repudia. No hay nada peor para un ex gobernante que pasar a la historia como un tirano. ¿Se imaginan la vergüenza de sus hijos?
Una sociedad decadente va directo al precipicio.
Los criminales viven a salto de mata. En cualquier momento pueden ser eliminados. Matar niños, mujeres, y ancianos, es la peor de las infamias. Hemos descendido hasta el último grado de maldad. Los capos piensan que sus costosas camionetas, lujosas residencias, y millones de dólares es por lo que vale la pena vivir. Ignoran el terrible karma que arrastran. Se sienten orgullosos con un dinero manchado de sangre cuando debiera darles vergüenza. Son un mal ejemplo para la sociedad. No creen en Dios ni aman a sus hijos. Lamentablemente son los arquetipos del progreso en una sociedad enferma. Películas, videos, canciones, hacen una apología de los narcos. Una nefasta influencia para la juventud.
Este libro dará al lector un abanico de posibilidades para encontrar la felicidad. La abordaremos desde diferentes ángulos. Histórico, psicológico, filosófico, y religioso. No estoy ofreciendo la felicidad en bandeja de plata, que conste. Ni unas píldoras milagrosas que te aporten el contento de la noche a la mañana. Si son tus expectativas puedes abandonar este libro o terminarás defraudado. Para abordar la nave de la felicidad es necesario ser valientes. Tomar decisiones importantes y enfrentar riesgos. Los tímidos no tienen cabida en esta proeza. Hay quienes deciden conocer el motivo de su infortunio. Otros, los más osados, se abocan a la tarea más importante de su vida: encontrar la felicidad.
¿Estás dispuesto a emprender esta aventura conmigo? Si es así ponte las botas y remontémonos en el espacioso infinito. Es posible que encontremos diversas contingencias: huracanes, tornados, maremotos, piratas (personas tóxicas). Todos, tratarán de disuadirnos pero nos mantendremos estoicos e íntegros. Debemos buscar la felicidad como el vellocino de oro. Por aire, por tierra, y por mar.

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El hombre por naturaleza es hedonista, es decir busca el placer y evita el dolor. El sufrimiento a la larga resulta positivo y terapéutico. La alegría y la tristeza son dos polos del mismo elemento. Aprendamos a trasmutar lo negativo en positivo. El frío y el calor solo se diferencian grados. La noche y el día. La luz y la oscuridad. “Los opuestos son idénticos en naturaleza pero diferentes en grados”, nos dice El kybalión. Cuando una persona se cuestiona a sí misma empieza a caminar por la senda evolutiva. Abandona una existencia mecánica y vacía.
La ciencia y la espiritualidad.
La ciencia defiende un postulado completamente mecánico de la vida. Dice que nacemos, crecemos, nos reproducimos, y luego morimos. Alude al desarrollo biológico pero desatiende la parte interna o espiritual. El hombre no es un ente mecánico sino movido por fuerzas superiores. Lamentablemente, la ciencia no cree en lo que no pueda ver ni palpar. Reconoce únicamente cinco sentidos físicos cuando en realidad son siete. Pero, bueno, los sentimientos, las emociones, la telepatía, existen, aunque no las podamos tocar. El miedo, el amor, la nobleza, tampoco las podemos asir con las manos. Solo sentirlas con el corazón. Cuando la ciencia y espiritualidad marchen de la mano habremos dado un gran paso.

“Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una". Votaire.

viernes, 14 de febrero de 2020

Te regalo 100 gramos de felicidad 2


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José de Cádiz

"La felicidad y el optimismo es un estimulo para cambiar la vida. Es una garantía de salud mental". Aristóteles


Cuando llegamos a este mundo ignoramos que es el viaje más interesante jamás emprendido. Una aventura inquietante con boleto de regreso. Como salir de vacaciones a un puerto desconocido y no llevar maletas, traje de baño, ni gafas para el Sol. Desconocemos cuando regresaremos a nuestro lugar de origen. Nos gusta tanto el balneario que nos quedamos vivir aquí. Un viaje tan emocionante como impredecible.
Es muy común que nos enamoremos de esta tierra. Olvidamos que dejamos un reino celestial mucho más sublime y armonioso. Sin importarnos sufrimientos o alegrías nos negamos a morir. A veces renegamos de las circunstancias cuando nos sentimos desdichados. La vida con todos sus altibajos nos resulta seductora. Una aventura excitante que tiene imprevistos y riesgos que podemos disfrutar.
El hombre por naturaleza anhela la felicidad pero no visualiza los móviles para alcanzarla. Desconoce el camino y sus alternativas. En este libro trataremos de dilucidarlos. Por supuesto, no está en nuestras manos la elección de nuestro destino. Partiremos de una premisa fundamental: las circunstancias las hemos creado previamente con nuestras acciones. Me refiero a vidas anteriores. No es la primera vez que estamos en este mundo. A veces nos parece como si un hado maligno nos mantuviera firmemente atados a los acontecimientos. Como vivir en una impenetrable burbuja de cristal. Sucesos tristes terminan por agobiarnos.
Vivir por vivir no tiene sentido y necesitamos estímulos externos e internos. Cobrarle amor a la vida. Tener sueños con metas bien definidas. Mantener ilusiones y esperanzas a cualquier edad. Enamorarnos de un oficio, de un ideal, de una persona. Todos anhelamos una vida digna y afortunada. Nadie quiere sufrir y sin embargo es la tónica general de este mundo. Desgraciadamente, nuestros defectos son un obstáculo para la dicha. ¿Te has preguntado por qué no encuentras la felicidad tan anhelada? ¿Qué te impide ser dichoso?

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Nuestra obligación es luchar para encontrarla. No existe la suerte y la misma se construye a cada instante. El pasado no lo podemos cambiar, el futuro es consecuencia del presente, solo nos pertenece el ahora. Si queremos que nuestras circunstancias cambien debemos cambiar interiormente. Hacernos un análisis de conciencia. Conocer nuestras posibilidades y limitaciones.
Todo se origina en la mente: las grandes urbes y monumentos; la historia de los pueblos; sucesos de la vida. Todo lo que nos rodea se gestó primero en una idea. Si aspiramos a ser dichosos debemos mentalizarnos. Decretarlo ahora mismo. “Pide y se te dará, toca y se te abrirá”, dice la Biblia. No basta con pedirlo, hay que trabajar para lograrlo.
Tenemos el poder de crear con nuestros pensamientos. Si damos amor, recibiremos amor; si repartimos alegrías, experimentaremos lo mismo. Si somos egoístas, no debemos pretender que los demás sean generosos. Si odiamos, los demás harán lo mismo. Es la ley de reciprocidad. Se hace imperativo transformarnos radicalmente. Dice el maestro Zoroastro que debemos tener: "pensamientos rectos, hablar recto, y acciones rectas”, para mantener el equilibrio y cordura como baluartes de la dicha. Los profetas no se equivocaron cuando nos sugieren, amar y perdonar.
No es fácil cambiar nuestros viejos moldes de pensamiento. Es como girar una rueda en sentido contrario. Tampoco es imposible. Somos máquinas humanas movidas por el inconsciente. Necesitamos hacer nuestro mejor esfuerzo con fe y decisión. El yoga, la meditación, y la oración son elementos valiosos. Hay un solo camino para encontrar la felicidad: servir a los demás. Hay diferentes caminos para encontrar a Dios. En la antigüedad, Moisés hizo milagros con la oración. Por Ej., liberar a su pueblo hebreo de la esclavitud de los egipcios. David, Abraham, y Josué también hicieron prodigios.
Leonardo de Vinci, dijo un día que el hombre podía volar. Julio Verne, expresó en una novela que el ser humano llegaría a la luna y podría comunicarse a grandes distancias. Fueron considerados locos y soñadores. “El que puede y el que dice que no puede, generalmente los dos tienen razón”, reza un proverbio chino. Debemos eliminar la mentalidad del “no puedo”. La psicología, astrología, y filosofía nos pueden ayudar. La máxima de Sócrates sigue vigente: “Hombre, conócete a ti mismo y conocerás al universo”. El 90 por ciento de las personas desconocen su yo interno.

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El lenguaje de los astros… la cosmogonía del gran creador.

La astrología es la ciencia más antigua del mundo. Todos los pueblos la han practicado. Hombres ilustres como Izac Newton, Leonardo de Vinci, Paracelso, Ptolomeo, Hipócrates, Nostradamus, Alan Leo, no ignoraban que los astros influyen en los acontecimientos terrestres. Las mareas, la menstruación, crisis nerviosas, tienen mucho que ver con la luna. Una carta astral es el mapa celeste de nuestra vida.
Lamentablemente, en la actualidad está muy desacreditada. Mercaderes y charlatanes han hecho de ella una bufonada. Hay muy pocos astrólogos experimentados. Los horóscopos no son la verdadera astrología. Para empezar no es una suerte de adivinación. Es una ciencia con cálculos geofísicos y matemáticos. Marca nuestras virtudes y defectos. La astrología verdadera es esotérica y para iniciados. En vidas pasadas la hemos investigado.
Estos hombres fueron investigadores del cosmos y llegaron a brillantes conclusiones. Un mapa astral describe la vida presente, pasada, y futura. El carácter y las configuraciones astrales se pueden cambiar. “Los astros inclinan pero no obligan”. Las acciones, buenas o malas, ahí se registran. Hay facturas por pagar que nos aguardan. Me refiero a la ley del karma.
Venimos de múltiples reencarnaciones. Si una persona dio mucho amor en una vida pasada, será afortunada en la actual. Todo lo que recibimos no los merecemos. “No hay efecto sin causa ni causa sin efecto”. Un niño nace en colchón de plumas o en la miseria. Nuestras relaciones son armoniosas o conflictivas. Los rasgos físicos, bellos o desagradables, reflejan nuestra alma. "Lo exterior es reflejo de lo interior".
Un cuerpo hermoso no es producto de la casualidad. Esas personas han cultivado su aspecto, su alimentación. La carta astral describe cómo será nuestra pareja, los hijos, la mejor profesión. La herencia y los genes. Y lo más importante, nuestras oportunidades de ser felices. Debemos potenciar nuestras virtudes y disminuir debilidades. Investigué a fondo el tema y así me enteré que nací para escribir. Si te interesa como ciencia, te sugiero leas a Alan Leo, el padre de la astrología moderna. Brinda una verdadera riqueza informativa.
En cuanto a la psicología, puedes empezar leyendo el psicoanálisis de Freud. La interpretación de los sueños, el inconsciente, la sexualidad. Muchas de sus tesis están rebasadas pero es el padre de la psicología actual. Hay diversas ramas para estudiarla y elige la que tú necesites. Alfred Adler, Carlos Gustavo Jung, entre otros autores. La psicología es el estudio del alma. Te ayuda a descubrir complejos y traumas. Los diferentes caracteres y tu potencial sexual. En suma, nos ayuda a conocer nuestros demonios. Nos remonta a experiencias traumáticas de la infancia. Aflora nuestro subconsciente.
Por otra parte, la filosofía nos proporciona valores cívicos y morales. Nos vuelve analíticos y reflexivos. La ética y la filosofía la inventaron los griegos. Cultivaron el cuerpo y fundaron los primeros gimnasios. Nos ayuda a encontrarle sentido a la vida. Un filósofo ama el conocimiento y promueve la creación de hombres de tipo superior. Los grandes filósofos: Platón, Aristóteles, Confucio, José Vasconcelos, Pitágoras, han dejado una estela de luz y marcaron su huella. Sus preceptos siguen vigentes.
Hoy en día el conocimiento superior se encuentra al alcance de cualquiera. Bendita era del Internet donde podemos investigar cualquier materia. Estudiar una licenciatura, maestría, o doctorado. Hacen falta filósofos en el mundo que nos ayuden a salvar el planeta. Hemos destruido el ecosistema y podemos recuperarlo. Los países poderosos están con un dedo en el misil. Platón, planteaba que todos los gobernantes debieran ser sabios. Lamentablemente, un pueblo ignorante no podrá tenerlos. Tenemos el gobierno que nos corresponde.
Nos encontramos en un ambiente determinado por méritos propios. Los padres y maestros que previamente hemos elegido. El grosero materialismo nos hizo olvidar nuestro origen celestial. A veces nuestros enemigos nos pueden dar las mejores lecciones. Hay mucho que aprender de los demás. Adaptarse a cualquier medio es de gente pensante. Los dinosaurios se extinguieron por no adaptarse al nuevo clima. Atraemos lo que somos en esencia. “Un nivel del ser atrae a otro nivel del ser”.

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Ya lo dijo Amado Nervo: “somos los arquitectos de nuestro propio destino”. Dios nos dio libre albedrío para elegir entre el bien y el mal. El buda define así la ley del karma: “Este tipo de energía es infinita e invisible y es consecuencia de las acciones del ser humano”. Jesús de Nazaret lo dijo de esta manera: “No hagas a otros lo que no quieras que hagan contigo”. No hay nadie que haga el bien y le vaya mal. Sufrimos porque nuestros defectos nos impiden ser dichosos.
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Venimos a este mundo a ser felices pero extraviamos el camino. La elección y discernimiento nos distinguen de otras especies. ¿Qué pasaría en un mundo donde todos fuéramos honestos, nobles, generosos? Sería mucho más armonioso y no habría guerras. Algo semejante al paraíso de Adán y Eva. No obstante, existen los polos positivo y negativo. El ying y el yang.
La ley de los opuestos.
Son necesarias las antítesis. Para apreciar la hermosura debe existir la fealdad. La gloria no se concibe sin el infierno. La justicia no se apreciaría sin la injusticia. La sabiduría brilla en un mundo de ignorancia. La luz necesita un fondo de oscuridad. “La virtud estriba en encontrar el justo medio de todas las cosas”, opinan los franceses.
Somos un manojo de defectos pero podemos ser un ramillete de virtudes. Nuestros egos así lo confirman: El orgullo y la humildad, la pereza y diligencia, la lujuria y castidad, la envidia y caridad, la ira y la paciencia, la codicia y generosidad, la gula y la templanza. El padre eterno nos quiere de regreso en completo estado de perfección.
Los grandes maestros insisten que debemos eliminar los 7 defectos capitales o viviremos bajo su imperio hasta la muerte. Es tan corta la vida para desaprovecharla. El nazareno expresó: “Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al padre si no es por mí”. El Judaísmo e Islamismo llegaron a la misma conclusión.
Nuestros yoes se manifiestan inconscientemente. Debemos eliminar el conformismo y la influencia astral. Obstruyen nuestro bienestar mental y emocional. Nos impiden ver el lado positivo de la vida. Una persona codiciosa no se conforma con nada. Una persona iracunda siente deseos de venganza. El orgullo nos hace sentir superiores a los demás. La pereza nos impide trabajar y progresar. Los lujuriosos son proclives al adulterio. El envidioso sufre por el bien ajeno. ¿Puede alguien así tener paz y serenidad como factores de la dicha?

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"El sosiego interior que apetecemos, está en nosotros pero no lo vemos, está en nosotros pero no lo vemos". Buda.

La felicidad resulta una utopía cuando nuestros egos nos dominan. Vivimos a merced de los instintos y circunstancias. Debemos aspirar a una vida superior en todos sentidos. No necesitamos ser santos ni iluminados. Basta con ser equilibrados y despertar nuestra conciencia dormida. En occidente nos educan para encontrar la riqueza material. En el oriente se prioriza la mente y el bienestar emocional.

Las mejores cosas de la vida son gratis.
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La vida es una línea quebrada hacia arriba y hacia abajo. Es alternativa con puntos negros y blancos. Una vida de confort nos puede llevar al ocio y a los peores excesos. Acertó quien dijo: “el ocio es el padre de todos los vicios”. Las personas felices ponen sus talentos al servicio de terceros. Son los mejores prospectos de la dicha.
Quien todo lo tiene al nacer carecerá de incentivos para superarse. Un campeón olímpico que ha ganado todas las medallas ya no aspira a ganar una más. El hombre más rico del mundo, Carlos Slim, es un anciano y sigue amasando fortunas. ¿Pensará llevárselas al más allá? Una cadena de triunfos nos puede estancar en nuestra evolución. Necesitamos fracasar y conocer la frustración ocasionalmente.
Grandes futbolistas y estrellas de cine han sucumbido a las drogas. Cantantes célebres han caído estrepitosamente por el alcohol. Empresarios que se jactan de las privaciones de su infancia y cómo lograron superarlas. Personas muy ricas con el corazón vacío. Capos de las drogas y gobernantes mendigando amor. Jóvenes con enfermedades terminales. Hay quienes carecen de libertad o de salud. El aire, la luz del sol, el agua, la tierra, son gratis, y sin embargo no los valoramos. El burdo materialismo nos hizo perder la esencia de la vida.

"Si quieres vivir una vida feliz, átala a una meta, no a una persona o a un objeto". Albert Einstein

miércoles, 12 de febrero de 2020

Te regalo 100 gramos de felicidad 1


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José de Cádiz

“La felicidad es lo único que merece la pena. El momento para ser feliz es ahora. El lugar para ser feliz es aquí. La forma de ser feliz es hacer que otros lo sean". Robert Green

Es la mayor aspiración del ser humano. No hay otra meta más valiosa en esta vida. De una forma u otra todos aspiramos a ser dichosos. Es una ilusión fugaz pero muy pocos encuentran. Nuestros defectos o egos nos impiden ser felices. Envidiamos a los demás lo que poseen sin tomar en cuenta nuestro propio potencial. No necesitamos fama ni fortuna para ser felices.
La vida moderna y la tecnología nos imponen artefactos que pocas veces necesitamos. La sociedad nos inculcó la idea de que el dinero es sinónimo de estatus. Que quienes tienen fortuna son dichosos. Es un espejismo cruel y además una falacia. Emprendemos una carrera desbocada para obtenerlo. Trabajamos, estudiamos, o sacrificamos nuestros valores con tal de ser ricos. Sin importarnos atropellar a los demás.
No digo que carezcamos de aspiraciones y tengamos que vivir en la miseria. Tampoco que el dinero sea una maldición. Simplemente que cultivemos otros valores. Que nos preocupemos más por la riqueza interna que externa. De nada sirve poseer fortunas si carecemos de amor o de libertad. Si estamos enfermos o nuestro prestigio está por los suelos. Estar en paz con uno mismo es el primer paso para ser feliz. Interesante lo que afirma Platón: “Buscando el bien de nuestros semejantes encontramos el nuestro”.
¿De veras quienes tienen fortuna son Dichosos? Pongo en tela de juicio esta aseveración. La Real Academia Española define así la felicidad: “es un estado de grata satisfacción espiritual y física”. Por lo tanto, la salud y el bienestar emocional no se pueden comprar con dinero. Tampoco el amor, la paz, ni la belleza o el talento. Dicen los humanistas que no hay mayor satisfacción que hacer el bien. La generosidad está en relación directa con la ley del karma. A cada acción le sigue una reacción. “Lo que siembres eso cosecharás”.
La soledad no se puede paliar con dinero, ni la fe adquirirla con una tarjeta. La verdadera amistad no se negocia. “La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos”, opina Henry Van Diquen. En la universidad leí este enunciado: “El ser humano más dichoso es el que hace feliz al mayor número de personas”. Nuestra felicidad está relacionada con la de los demás. Somos parte de un todo en el universo.
Existe la riqueza espiritual y material. En esta época de violencia extrema no hay mayor tesoro que la paz y un corazón tranquilo. Amar y ser bien correspondidos nos hace sentir en el paraíso. Brindar una sonrisa, visitar un enfermo, regalar un pan nos dan enorme satisfacción. “Hay más felicidad en dar que en recibir”, sentencia la Biblia. Debemos aprender a dar sin medida. Un ascenso o el éxito profesional nos llenan de júbilo. La abundancia está íntimamente relacionada con el corazón.

“La riqueza de un hombre se mide, no por lo que adquiere, sino por lo que da”. Set, profeta de la civilización Atlante.

Dar las gracias o recibir la bendición de un extraño nos fortifica. Existen diferentes apreciaciones de la felicidad. Según la edad, posición social, educación, inteligencia, principios, etc. Un niño puede ser inmensamente feliz con un dulce o un juguete nuevo. Un cantante si su disco se vende, un político si puede robar, un empresario acrecentando su fortuna, un escritor si logra el éxito mundial. A ti, en lo personal, ¿qué te hace feliz lector? ¿Tienes bien clara la idea?
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“Ten cuidado con lo que pides, se te puede conceder”.

Tenemos la ilusión de casarnos y tener hijos inteligentes, bellos, disciplinados. Desgraciadamente, los celos y el orgullo nos impiden ser felices. Reñimos por cualquier motivo y la ira nos impulsa a lastimar a nuestra pareja. Solemos confundir el amor con el deseo y viene el desengaño. Nos hieren mucho el divorcio o la traición. ¿Dónde quedó el amor? La pasión se extingue como llamarada de hojas secas. Amar es procurar lo mejor al ser amado. Aceptarlo como un regalo con sorpresas y decepciones. El amor para que funcione tiene que ser recíproco.
Los filósofos han tratado de encontrar la fórmula de la felicidad. Confucio, Aristóteles, o Platón la analizaron detenidamente y concluyeron: “la verdadera dicha es simplemente una actitud. Una visión. Un modo desde el cual, observar la vida. La felicidad está dentro de uno y debe cultivarse cada día. A través de las cosas más sencillas, más simples. Más elementales”. Intentaron orientarnos con cápsulas de sabiduría.
Avatares e iluminados tuvieron la misión de ayudarnos: Zoroastro, Pitágoras, El buda, Jesús de Nazaret, Saint Germaín, afirman que eliminando nuestros egos encontramos la felicidad. En la introspección, los detectamos. En la meditación, los eliminamos. El yoga, y la oración, nos ayudan mucho en esta noble tarea. La fe en la divinidad es una luz que impide que nos extraviemos. Tenemos diferentes maneras de concebir al Creador. Todas muy respetables.

¿Qué significa la felicidad para ti?

Elegí este tema como tarea de un taller literario. Un ensayo que me diera la oportunidad de conceptualizar. Hace tiempo escribí un artículo sobre ella. El primero en mi vocación de escritor: "Felicidad, ¿dónde te encuentras”, creo que el título habla por sí mismo. Qué alegría sentí cuando fue publicado en El Sol de Acapulco. Significaba que lo habían valorado y alguien lo leería. Por primera vez me percaté que tenía aptitudes.
Todos sabemos lo que nos hace felices. Yo lo soy, haciendo lo que me gusta: escribir, leer, orar, comer en paz, bailar, hacer el amor, ir al campo, publicar y tener muchos lectores. Me emociona promocionar mis textos y ver que pueden tener 5 o 25 mil lectores en un día. No me gusta defraudarlos y siento una enorme responsabilidad. Me siento bendecido por Dios y le doy gracias. Me fascina este concepto de José Ortega y Gasset: “Felicidad es la vida dedicada a ocupaciones para las cuales cada hombre tiene singular vocación”.

La imagen puede contener: océano, texto que dice ""No hay que descuidemos tanto como el deber de ser felices" -Robert Louis Stevenson"

Me he preparado a conciencia para ser buen escritor. Busco la excelencia y originalidad, no quiero perderme en la montaña de la indiferencia. He tomado todos los cursos imaginables. El éxito está en relación directa con la preparación. Es lo que realizamos para alcanzarla lo que nos aporta la dicha. Interesante como dilucida Aristóteles la excelencia: “Somos lo que hacemos día a día". De modo que la excelencia no es un acto sino un hábito”.
El 20 de marzo es el día internacional de la felicidad. Tal vez por ser el equinoccio de la primavera. Alguien seguramente jubiloso lo decretó. Dale Carnegie, nos dice cómo recuperar el entusiasmo: “¿Estás aburrido de la vida? Entonces lánzate a hacer un trabajo en el que crees, con todo tu corazón. Vive por él, muere por él, y toda la felicidad que creías que nunca ibas a conseguir, será tuya”. La dicha está perfectamente ligada con la auto realización. Con los sueños y metas de cada ser humano.

Platón concluye: “Cada cual posee el secreto de su propia felicidad”.

Qué interesante sería poder comprar la felicidad en un tiangüis. Cara o barata pero adquirirla por gramos. “¿Me puede vender cien gramos de felicidad?”, pediríamos. El empleado, con una sonrisa, no las serviría en un recipiente elegante. Al llegar a casa la compartiríamos con nuestra familia. En lugar de eso, en el súper, nos ofrecen tiempo aire para esclavizarnos. Nos convierten en marionetas para perder miserablemente el tiempo.

La imagen puede contener: exterior, agua y naturaleza, texto que dice ""La felicidad de un hombre en esta vida no consiste en la sino en el dominio de sus pasiones. Alf fred Lord Tennyson"

Charles Chaplin, el mejor cómico inglés que se inmortalizó haciendo reír al público, fue un excelente guionista y cineasta. Un genio de la actuación. En su infancia sufrió pobreza extrema, desamor de sus progenitores, fracasos, desilusiones, pero se sobrepuso y marchó a EE.UU. Luchó incansablemente hasta que la suerte le sonrió. El actor teatral dejó para la posteridad estas palabras:
--La vida es una obra de teatro que no permite ensayos… por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida… antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.
¡Hey, hey, sonríe! Más no te escondas detrás de esa sonrisa… muestra aquello que eres, sin miedo. Existen personas que sueñan con tu sonrisa, así como yo. ¡Vive! ¡Intenta! La vida no pasa de una tentativa. ¡Ama! Ama por encima de todo, ama a todo y a todos.
¡Acepta! La vida, las personas, haz de ellas tu razón de vivir. Entiende a las personas que piensan diferente a ti. ¡Eh! Mira… mira a tus espaldas, cuántos amigos… ¿ya hiciste a alguien feliz hoy? ¿O hiciste sufrir a alguien con tu egoísmo?

Un capítulo del libro, “Te regalo 100 gramos de felicidad”. 

martes, 30 de julio de 2019

Embarazo no deseado



Embarazo no deseado


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José de Cádiz


Nicacio Salinas, fue a ver al ginecólogo para que le diera un diagnóstico sobre aquella misteriosa enfermedad.  El especialista mandó a hacer los exámenes pertinentes y tres días después le dijo a boca de jarro:

--No hay duda, está Ud. embarazado.

--¡¡!!, ¿Cómo asi Dr. si soy un hombre?

--Amigo, la naturaleza está llena de sorpresas.  Tiene fenómenos inexplicables.

--¡No puede ser posible! ¿Qué explicación le voy a dar a mi esposa, a mi familia,  amigos?

--No lo tome tan a lo trágico.  Tiene sus ventajas su situación: su esposa dejaría de sentir esos síntomas, lo cuidaría, y hasta dejaría de trabajar.  ¿Cuántos hijos tiene?

--Tres

--Tampoco son demasiados.  Total, que sean cuatro.

--¡Vayase al diablo, doctor! Tengo que abortar.  Antes que se me empiece abultar el vientre.

--Mi estimado, señor, la ciencia lo protegerá.  Se hará Ud. famoso. Es un caso nunca visto. Nada menos que el primer hombre embarazado.

--Nada de eso me interesa, ni que la chingada. ¡Qué fama ni que su abuela! Seré el conejillo de indias de la Organización Mundial de la Salud.

--¿En dónde trabaja, Ud?

--Doy clases en una universidad. ¿Cómo voy a llegarle a mis alumnos con una panza?

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--Podemos confeccionarle ropa adecuada.  Pantalones holgados, chambritas, camisas de paternidad.

--¿Me va Ud. ayudar a abortar o no?

--No es tan fácil en su caso.  ¿Por dónde haríamos el legrado?

--¡Eso lo debe saber Ud. que es tan bueno para noticias tan desconcertantes! ¡Es un inepto!

--No le digo, ya empezamos con la neurosis, propia del embarazo. Comprendo su situación. Pero, créame, matar un feto no va conmigo. Allá Ud. si quiere convertirse en criminal.

 --Oiga, ¿y de quién puedo estar embarazado, si yo no?... Digo, solo tengo relaciones con mi esposa.

--Eso lo debe Ud. saber, amiguito.  Haga memoria. Es frecuente que la primera olviden el asunto.

--Bueno, debo sincerarme, en mi adolescencia tuve una relación con un gay.  Era un militar y mi vecino. Un día me pidió que lo penetrara y luego me puso una pistola en el pecho para que... ¿Si me entiende, verdad?

--Perfectamente, para que hubiera reciprocidad.

--Pero eso fue hace más de 20 años.  No puede ser que de ese tiempo a la fecha yo salga con mi domingo siete.

--Los espermatozoides se pueden conservar, mi estimado.  La ciencia está muy avanzada. Existe la inseminación artificial. 

--¡Nada de eso se mencionaba en ese tiempo! No he vuelto a tener una relación homosexual. Debo enfrentar mi situación, ahora mismo.  ¿Cómo darle la noticia a mi esposa?

--No se preocupe, si gusta yo la puedo llamar, se la daré sutilmente.  De hecho, ella me pidió una cita.

Nicacio se fue a su casa totalmente abatido. No sabía si comprar chambritas o suicidarse.  Todo era tan desconcertante, tan ilógico, ¿cómo puedo estar preñado? Se preguntaba. Aquello tenía que ser una pesadilla.  Pero el diagnóstico sobre la mesa certificaba claramente: "embarazo de tres meses". Se le quitó el sueño, las náuseas aparecieron, hasta sentía pataditas en el vientre. Su esposa le preguntó:

--¿Qué te pasa, Nicacio, te noto extraño? Ya no platicas conmigo, ni quieres comer.  ¿Qué te sucede mi amor?

Casi a punto de llorar su cónyuge le contestó:

--¿Ya viste el diagnóstico que me dio el ginecólogo?

--Desde el día que lo trajiste.

--¿Y qué piensas de mi embarazo?

--Que eres un tonto, Nicacio, ¿cómo pudiste creer semejante patraña?

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--¿Qué quieres decir?

--Yo le dije al médico que te diera ese diagnóstico.  Para que veas lo que se siente estar embarazada. Para que seas más considerado conmigo y no me dejes sola tanto tiempo.  Ahora comprenderás lo que es ser madre y ama de casa. Tu problema son las lombrices. El Dr. me dio un jarabe para que las expulses. Anda, te daré la primer cucharada.  Pinches lombrices.

Mi encuentro con el mesías

José de Cádiz “Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con todos tus pensamientos”. Biblia Nunca fui una perso...