miércoles, 11 de marzo de 2015

POESÍAS BÍBLICAS






Escritos poéticos


La poesía hebrea utiliza los recursos propios de la poesía cultivada en el antiguo Oriente Medio: La sonoridad, el ritmo, los paralelismos, las repeticiones y antíteis, las imágenes, etc.  Las tradiciones orales acompañan al pueblo de Israel desde sus orígenes.

Salmos:

Un momento privilegiado del encuentro y del diálogo con Dios es sin duda la oración.  Sí, además, esta oración se reviste de poesía y de música, estamos rozando las fronteras de lo divino.  Pues bien, eso es precisamente el libro de los Salmos: plegarias, poesía y canción; expresión inigualable de la experiencia religiosa de Israel y una de las joyas poéticas de la literatura universal.





El gran protagonista de los Salmos es Dios.  Para sus autores, el señor se convierte en el motivo de la alabanza, el destinatario de las súplicas, o el origen de las maravillas que existen en la naturaleza y en el hombre.  Los Salmos perfilan, por tanto, el rostro de Dios.

Jesús de Nazaret y la Iglesia de todos los tiempos han orado con estos mismos Salmos al padre.  Pero lo han hecho de manera nueva a partir del Padre Nuestro, la oración que les otorga todo sentido.






Salmo 1: El señor protege el camino de los justos


Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados
mi se entretiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta con los arrogantes,
sino que pone su alegría en la ley del Señor,
meditándola día y noche.

Es como un árbol plantado junto al río:

da fruto a su tiempo y sus hojas no se marchitan;
todo lo que hace le sale bien,
No sucede lo mismo con los malvados,
pues son como paja que se lleva el viento.

No triunfarán en el juicio los malvados

ni los pecadores en la asamblea de los justos,
porque el Señor protege el camino de los justos
pero el camino de los malvados lleva a la perdición.













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