miércoles, 11 de abril de 2018

El rostro oculto de Marilyn XI



Resultado de imagen para MArilyn cuando era niña


Cap. XI

El placer y sufrimiento son extremos que se tocan.

José de Cádiz


Marilyn insistió en conocer mi departamento. La llevé y escuchamos música. Le pedí que bailáramos desnudos y nuestros sentidos se dispararon. Me enervaron sus caderas blancas y tersas como alabastro. Nada hay más excitante que contemplar un par de montañas a nuestra entera disposición.
La música nos arrastró a un torbellino de caricias. Le sugerí que se recostara boca abajo. Besé y estrujé sus encantos con lascivia. Recliné mi cuerpo en el suyo y la rubia gimió de placer.  Deslicé mis manos por su cintura mordiendo ligeramente el lóbulo de sus orejas. Acaricié en círculos sus pezones bien erectos.
Sus mejillas encendidas denotaban intenso erotismo. Se volteó súbitamente y me rodeo la cintura con sus piernas. Sus manos ansiosas hurgaban cada parte de mi cuerpo. Friccionó mi pene con delicadeza como si temiera hacerle daño.  No supe cuánto tiempo transcurrió pero me sumergí en un mar de sensaciones indescriptibles. Cada molécula de nuestros cuerpos vibraba como cables de alta tensión.
La excitación y el sudor nos mojaron completamente. Me dolían los testículos y apunté mi miembro a su vulva en una penetración lenta y profunda. Marilyn arqueaba su cuerpo en cada orgasmo.  Posteriormente adoptó la posición más salvaje y primitiva. Una hembra voluptuosa con un varón insaciable.  Me propuse prolongar el placer tanto como fuera posible.
Quedamos exhaustos y completamente relajados hasta la una de la mañana.  Me dormí y desperté con una erección más violenta.  Palpé en la oscuridad el cuerpo tibio de una mujer. Recordé que tenía como huésped a una diva. Ignoraba si estaría dispuesta a continuar la sesión. No me atreví a despertarla. Tomé un baño de agua fría y me volví a dormir.

Imagen relacionada

El placer y sufrimiento son extremos que se tocan. La eterna dualidad de la cual pretendemos escapar.  Aquella madrugada viviría una de las experiencias más desconcertantes de mi vida. En lo profundo del sueño la rubia empezó a gritar:
 
--¡No, no, por favor! ¡Déjeme! ¡Se lo suplico! –se quejaba visiblemente consternada.

Me desconcerté sin saber qué hacer. Se me ocurrió despertarla y la sacudí vigorosamente.  Deseaba que mis palabras la tranquilizaran pero no fue así. Ella gritaba con más fuerza aún.

--¡No, no, por favor! ¡Déjeme, soy una niña! ¡Soy una niña!

Abrió los ojos aterrorizada como a punto de ser lanzada a un precipicio. Comprendí que se trataba de un shock y recordé su consternación pasada.  Nunca pensé que las secuelas de un trauma fueran tan terribles y estaba reviviendo su violación.  Mil ideas se agolpaban en mi mente. Expresé con serenidad tratando de parecer natural:

--Por favor, corazón, tranquilízate. Nadie te hará daño aquí.  Todo fue una pesadilla.  

Se agitó dolorosamente en la cama. 
La abracé y besé con gran ternura. Mis palabras la serenaron un poco pero continuaba llorando. Se aferraba a mi cintura temblorosa. Deslicé suavemente mis dedos en sus cabellos. 

¿Era el motivo de sus fracasos matrimoniales? ¿Un trauma que la marcó para siempre?  Lamentablemente sus parejas no entendieron su sufrimiento emocional.  Fue demasiado el daño para alojarse en su subconsciente todo el tiempo. Los seres humanos reaccionamos al dolor de diferente manera. Una niña es particularmente sensible y su psiquis se alteró diametralmente.

Había leído lo suficiente para saber  que un trauma se cura reviviendo el impacto provocado.  ¿Estaría la bella dispuesta a contarme su experiencia? Estuvimos largo rato sin hablar cobijados con las primeras luces del alba. Es tan hermoso un amanecer con la mujer deseada.

Imagen relacionada

En el lecho se comparten emociones y sentimientos.  Pero no es la fuente de la felicidad más plena.  Ésta se encuentra en una dimensión superior a los sentidos. Le pregunté con mucho tacto:

 --Norma, ¿qué sucedió aquella vez en tu infancia?

Guardó silencio y cerró los ojos apesadumbrada. Negó con la cabeza. 

--Si gustas podemos hablar otro día.  Trata de descansar. Mientras tanto prepararé el desayuno. 

--¡No por favor no te vayas! Tengo mucho miedo. Trataré de recordar todo si lo crees necesario pero no me dejes sola. En mi mente hay imágenes borrosas como en una película cortada.

La alenté con gran ternura:

--Dicen que el alma descansa cuando se comparten las penas.

Después de varios minutos decidió hablar:

--Tenía nueve años cuando sucedió todo.  Yo vivía con un matrimonio maduro y nunca me atreví a hablar de ello con nadie.  Ni siquiera con mi madre que vivía. Temía que no me creyeran o me consideraran loca.

 Respiró profundamente y continuó:

Resultado de imagen para MArilyn cuando era niña

El señor se mostraba cariñoso todo el tiempo. Yo lo veía como un padre y cifraba en él todo mi cariño. Su esposa era buena y me daba de comer antes de irme a la escuela.  Una noche la señora tuvo que ausentarse para visitar unos parientes en un condado de los Ángeles. Desgraciadamente, no regresó hasta otro día, situación que aprovechó su marido para….

Un nudo en la garganta cortó su voz. Parecía atravesar el túnel del tiempo como densos nubarrones. Sobrecogida de angustia prosiguió:

--Yo presentía que algo iba a ocurrir. Supliqué a la señora me llevara con ella pero se negó rotundamente afirmando que no era necesario.  Guardé silencio resignándome a mi suerte. ¡Dios mío cómo puede haber tanta crueldad en un hombre! –Marilyn sollozaba incontenible.

Dejé que se desahogara y después de unos instantes prosiguió:

--Esa noche cerré la puerta de mi cuarto pero había una ventana muy alta.  Los niños podemos presentir el peligro en cualquier situación.  En la madrugada sentí que alguien me tocaba --Marilyn se estremeció de nuevo.  

Intenté postergar su narración pero era demasiado tarde. Si querer había abierto un dique que la arrastraba despiadadamente al pasado. Su sinceridad me conmovió más:

--Cuando sentí sus manos en mis piernas grité con todas mis fuerzas. Me abrazó de la cintura por detrás inmovilizándome por completo.  Le supliqué que no lo hiciera pero se mostró más violento golpeándome sin misericordia. Comprendí que aquel hombre no era mi padre sino una bestia feroz dominada por el deseo.  Yo trataba de evitar la penetración pero él parecía excitarse más con mi resistencia: 

--¡No, no, por favor! ¡Se lo suplico! ¡Soy una niña! ¡Soy una niña! Sentí como si la zarpa de un tigre me desgarrara por dentro.

Marilyn se arrinconó en la cama cubriéndose la cara con las manos. Lloró incontenible durante más de una hora. La acaricié tratando de hacer menos dolorosa su catársis. Pude ver todo como en una pantalla del tiempo. En seguida se durmió adoptando la posición de un feto. Como remontándose al vientre materno donde nadie pudiera hacerle daño.  Donde sólo su madre la arrullara cantándole una canción de cuna.

Me levanté con gran sigilo a preparar el desayuno. Todo había resultado emocionalmente agotador. El sol se filtró por una ventana pero no me preocupaba estando con ella. Desde lo alto observé que cinco policías vigilaban el edificio. Preparé café, jugo de naranja, hot cakes. Aguardé pacientemente.

Después de 2 horas la actriz seguía dormida. Pedí a Dios despertara con un nuevo semblante.  Que terminara ahí su sufrimiento. El cielo debía brindarle toda posibilidad de ser feliz. Despertó y me saludó con una chispa de cordura y sobriedad:

--Hola, cariño, me apena mucho lo sucedido. ¿Te asusté demasiado con mis gritos?

--No, preciosa, para nada. Estoy acostumbrado a los imprevistos.

Se levantó, tomó una toalla, y se dirigió al baño. Salió de la regadera y sirvió dos cafés.  Parecía dispuesta a continuar conversando pero ahora desde otro ángulo:

--Si piensas que ya lo sabes todo de mí estás equivocado.  Posteriormente vinieron cosas más terribles.  Nunca volví a ser la misma.

 Yo la escuchaba sin parpadear:   

Resultado de imagen para MArilyn cuando era niña

--Soy una mujer insatisfecha todo el tiempo. Ni el sexo, ni el dinero, ni la fama llenan el vacío de mi alma.  Nada en la vida me hace feliz.

Sonrió amargamente y agregó:

--A partir de aquella noche tuve una gran necesidad de tocarme. Sintiéndome posteriormente muy sucia, porque mi educación católica me inculcaba otra cosa.  Terminaba llorando.

--Norma, ¿cuántas veces te has enamorado?

--Dos veces. De Arthur Miller, y John F. Kennedy.

--¿Tu primer esposo no cuenta?

--Creo que fue una ilusión pasajera. James, nunca me perdonó haber posado desnuda. Me abandonó y me vi sola y desprotegida. 

 --Afirman que fuiste el gran amor del beisbolista Joe Demaggio

--El amor no se demuestra con golpes. Era demasiado celoso y posesivo, exigía me retirara del cine.  Me pegaba frecuentemente. Un día me fui de su casa para siempre y nos divorciamos.  Pero, eso sí, ¡es un toro en la cama! Cuando estoy sola lo llamó.

Imagen relacionada

--Cuéntame tu relación con Arthur Miller.

--Me enamoré de su inteligencia y talento.  Había leído sus libros y buscaba el cariño de un padre.  Deseaba tener un hijo y me embaracé muy pronto. A los 3 meses perdí a mi bebé. Arthur me acompañó a filmar una película en Londres y allá me abandonó.

--¿Por qué?

--Bueno… tuve una aventura amorosa con un guionista.

--A ningún marido le gusta una esposa infiel.

Imagen relacionada

--No puedo controlar mis atracciones. Soy una mujer impulsiva con el sexo. Me sentía frustrada por la pérdida de mi bebé.  Lamento haber desilusionado a Arthur.

--Supongo que con John Kennedy fuiste inmensamente feliz.

--Es verdad. Yo tenía línea directa a La casa blanca y lo visitaba con frecuencia. Era tierno y cariñoso todo el tiempo.  Su esposa encontró mis pantaletas en su oficina. Un detective le informó de nuestra relación.  Jaqueline Kennedy me odia encarecidamente. 

Imagen relacionada

--Es natural, le estabas quitando al marido. 

--Hoy comprendo la situación.  En aquel momento el amor me cegó.

--Ya veo que el amor es ciego y sordo. Dicen que “el corazón tiene razones que la razón desconoce”.

--Creí morir cuando John ya no contestó mis llamadas y me refugié en las drogas y el licor.  Entonces tuve una relación con un capo.

--¿Con un capo?

Imagen relacionada

--Sí, se llama Sam Giancana.  Frank Sinatra me lo presentó en Las vegas. Ese día nos tomamos unas copas y no supe más de mí.  Giancana, odia a los Kennedy y dice que John llegó a la presidencia gracias a sus contactos sindicales. Jura que lo traicionaron y que algún día se vengará.

--¡Qué barbaridad!

 --En mi diario anoto puntualmente estas anécdotas.  Lo dejaré en tu buró por si deseas conocerlas.

Resultado de imagen para Sam Giancana y Frank Sinatra


Por lo visto la estrella no tenía reservas. El público sabía que escribía un diario y tenerlo a mi disposición era como tener el tesoro de Alí Babá y los cuarenta ladrones. O mejor aún,  las memorias de Adolfo Hitler y Eva Braun. Un texto que contenía revelaciones que jamás imaginé. 




martes, 10 de abril de 2018

El rostro oculto de Marilyn XI


Imagen relacionada




Cap. XI

"Me encantaría bailar sin ropa contigo, Norma".

José de Cádiz


Llegamos al Casino “Jai alai” pero Marilyn decidió no entrar. Tenía temor de encontrarse con gente del cine y tener que dar explicaciones.  Obviamente tenía gustos más refinados y decidió conocer "Caleta" y “Caletilla”.

El casino estaba precisaamente enfrente de esas 2 playas.  Ahí donde se inspiró Agustín Lara para componer su canción, "María Bonita", en honor a su esposa María Félix.  Riberas tradicionales de lo más concurridas. “Quien no conoce Caleta no conoce Acapulco”, reza la publicidad.

Un poco inquietos por haber tenido que cambiar los planes recorrimos a pie los balnearios. No esperábamos semejante contingencia de persecución. El motivo de todo ese revuelo era su diario.  Cada vez aumentaba más mi curiosidad y deseo de leerlo.
 
Frente a Caleta la diva expresó fascinada:

Imagen relacionada


--¡Qué hermosa playa! ¡Verdaderamente de ensueño! En plenilunio debe ser una fantasía visitarla.

--Es muy concurrida durante el día.  De noche sólo vienen pescadores y parejas en busca de intimidad –contesté.

Descalzos caminamos sobre la finísima arena aún tibia por el sol. Exhaustos, nos sentamos un momento en unos sillones rústicos de madera.  Nos acercamos a unos pescadores que sacaban peces de una red. Oscurecía y había pocos bañistas. La actriz reclinó su cabeza en una palmera y contempló extasiada el paisaje. El aire corría impetuoso alborotando su melena. 

En Acapulco el clima cálido provoca una constante voluptuosidad. Un afán de abandonarse a los placeres del amor. Se experimentan frecuentes erecciones en un paraíso donde todo puede suceder.  Mujeres bien formadas deambulan todo el tiempo por sus playas.

Imagen relacionada

Sobre la palmera la actriz entrecerró los ojos.  Me acerqué cautelosamente contemplando en silencio su divino rostro. Nunca la vi tan hermosa y seductora. No pude resistir el impulso de besarla, suavemente, como los pétalos acarician el rocío. Abrió los ojos y musitó:

--Me gustaría cumplir todas tus fantasías.  Supongo que deben ser muchas.

--No te equivocas, y sería como una bendición del cielo --afirmé.

Me recosté en la arena en una clara invitación a que ella hiciera lo mismo. Pero se negó rotundamente argumentando:

--No, Joe, aquí no. Este lugar solitario puede ser peligroso.

--Recuerda que alguien te anda buscando. No tenemos muchas opciones.

--Prometiste llevarme a tu departamento.

--Hace un calor intenso ahí. En cambio aquí el clima es fabuloso.

Marilyn, me miró directamente a los ojos, y con voz firme me dijo:

--Llévame, por favor... será ahora o nunca.

Aquella no era una petición, era una orden. Abordamos en silencio una patrulla. Un compañero nos trasladó a mi domicilio. Yo estaba tan emocionado y nervioso como un adolescente inexperto.  Cuando expresó: “me gustaría cumplir tus fantasías”, sentí un cosquilleo en mis genitales.

Llegamos a mi departamento sin contratiempos. El compañero se retiró prudentemente dejándonos solos. Excitado, trataba de encontrar la llave.  Por fin la encontré y abrí la puerta con sigilo. Temía que algún vecino chismoso nos sorprendiera.

Entramos como si fuéramos a un rincón del paraíso.  Encendí la luz. Norma observaba sorprendida cada detalle de mi hogar.  Nos miramos un momento detenidamente. Pensé que preferiría regresar a la playa pero en lugar de eso exclamó:

--¡Cielos cuántos libros! Y hasta una máquina de escribir. Se respira un ambiente de creatividad.  ¿Aquí escribes tus poemas?


Resultado de imagen para Una maquina de escribir con manos

--Efectivamente, aquí me alumbran las musas. Toma asiento, por favor, ¿deseas tomar una copa?

--No, gracias, mejor me gustaría escuchar música.  Veo que tienes tienes un arsenal de discos.

Encendí mi modular con un disco de Los Beatles: "Hey Jude", "No me abandones", “Yesterday”, entre otras. Quería hacerla sentir emocionada y feliz. Melodías que dispararon mis más secretas elucubraciones. Decidí crear un ambiente muy especial para ese encuentro.  Encendí una varita de incienso con olor a canela. Apagué la luz dejando solo un buró prendido.  Cerré las persianas y accioné el viejo ventilador. Desconecté el teléfono.  Bebí un vaso de agua y le ofrecí un caramelo a Marilyn.  Ella lo tomó sonriente.
  
Tomados de la mano escuchamos detenidamente cada melodía.  Le dije quedito al oído:

--Ahora ya conociste mi hogar. ¿Qué te parece?


Resultado de imagen para Un librero con tocadiscos y muchos libros

--Encantador. Me gustaría tener uno así en lo Ángeles. En mi residencia sólo hay tristeza y desolación.




--¿Qué te falta para ser feliz, Norma?

--Todo: amor, seguridad, sosiego interior.  Hollywood te da mil dólares por un beso pero 50 centavos por tu alma.

--¿Puedo saber qué buscas en un hombre?

--Sin duda: ternura y virilidad.

Norma Jean solía ser aguda en sus observaciones. A veces demasiado sincera. En un momento dado sugirió:

--¿Bailamos?

--Por supuesto, hace rato quería pedírtelo.

Iniciamos una danza lenta como un ritual.  Fue la culminación de un ensueño largamente acariciado. Suave y sinuosa en sus movimientos. Como una sacerdotisa egipcia bailando para un sultán. Ninguno se dejó llevar por el arrebato y disfrutamos intensamente cada melodía. Nuestros cuerpos eran una clara invitación a explorarnos más íntimamente. Un desafío para ir más para ir más allá de nuestros sentidos. 

Después de varios minutos le hice una insólita petición:

--Me gustaría bailar sin ropa contigo.
  
Ni siquiera me contestó. Se fue quitando sus prendas lentamente como un improvisado strip tips hasta quedar en pequeñísimo bikini.  Yo la observaba extasiado sin dar crédito a lo que mis ojos veían.  Me despojé también de mi ropa quedando en boxer. Continuamos bailando estremecidos de placer. La apreté con vehemencia y ella se ciñó a mi cintura.

Resultado de imagen para Marilyn sin ropa

Disfrutamos largo rato nuestros cuerpos. En un momento dado nos quitamos la última prenda. Contemplé sus senos erguidos como capullos en flor. Su abundante vello púbico en perfecta concordancia con mis genitales. Dejé al descubierto mi masculinidad y nos miramos fijamente un momento. Aquel preámbulo era verdaderamente una caja de sorpresas. Cambié el disco y avancé hacia la rubia con toda decisión.

Percibí una violenta sacudida al estrecharla de nuevo en mis brazos. Mi pene erecto como un mástil era un volcán a punto de hacer erupción.  Gotitas de lava ardiente escurrieron precoces. El cuarto se inundó de un penetrante olor a testosterona y feromonas. 


Imagen relacionada

Sumergidos en una vorágine de voluptuosidad aspiré su perfume hasta extasiarme.  Descubrí sorprendido que cada mujer tiene un olor especial. El deseo se apoderó de nuestros sentidos como dos fieras en celo.


sábado, 7 de abril de 2018

El rostro oculto de Marilyn X



Iconic image of the Hollywood actress and sex symbol Marilyn Monroe …. #marilynmonroe #pinup #monroe #marilyn #normajeane #iconic #sexsymbol #hollywoodlegend #hollywoodactress


Cap. 1X

La reseña mundial de cine

José de Cádiz


Cuando Marilyn fue golpeada en su suite por 2 desconocidos tuvimos que reforzar la vigilancia. A otro día la visité esperando encontrarla abatida. Para mi sorpresa estaba frente al tocador arreglándose con esmero. Apenas se le notaba un ligero moretón en la cara.  Con un hermoso vestido verde se delineaba pausadamente los labios. Le pregunté sorprendido:

--¡Cuánta belleza y glamour! ¿Dónde será el “reventón” Marilyn?

Contestó de buen humor:

--Quiero que me lleves a comer al mejor restaurante. No quiero permanecer triste en Acapulco. Vine a recrearme y eso haré justamente.  Se me antoja un coctel de camarones o un pescado a la talla, ¿puedes elegir una buena opción?

--Claro, pero, ¿te sientes bien? Si apenas ayer te encontrabas muy triste. ¿No te duele nada?

--Absolutamente.

--Me da gusto verte tan animada.

Beautiful Marilyn

Me miró sentenciando:

--He comprendido que la vida es corta y hay que vivirla.  Aprovechar cada minuto de nuestra existencia.  No voy perder más el tiempo en lamentaciones y llantos.

--Muy buena filosofía, conozco un restaurante que te va a encantar.  Pero iré a cambiarme de ropa a casa.

Contestó bromeando:

--Pero si te ves muy guapo con ese uniforme blanco. Me encanta esa loción varonil que usas. Te prohíbo que te vayas a cambiar.

--Bueno, al menos déjame ducharme en tu baño.

--No me hagas caso, y puedes hacer lo que gustes, desde niña he sido muy bromista.

Me fui a ponerme una ropa adecuada.  Quería parecer un turista y no un gendarme en funciones. En el puerto hace un calor intenso y el sudor moja la ropa a cada instante. Uno de mis mayores placeres consistía en llegar a casa después del trabajo y quedarme sólo en ropa interior.  Cenar, leer un poco, y luego a dormir.  Presentía que ese día sería muy especial comiendo mariscos al lado de una mujer como Marilyn.
  
Había otros 3 elementos para vigilar más eficazmente a la diva. Sobre todo porque ella prefería viajar en taxi en lugar de usar la limusina. Nos dirigimos a una bahía muy concurrida por sus aguas mansas: “Puerto Marqués”, el día era reposado y lleno de sol. La rubia estaba ávida por conocer otros atractivos. Un sombrero de anchas alas la ayudó a pasar desapercibida.

Marilyn Monroe

En Puerto Marqués hay restaurantes al aire libre que ofrecen mariscos frescos todo el tiempo.  Tienen fama de preparar exquisiteces culinarias y bebidas exóticas. Se pueden disfrutar paseos en lancha o velero.  Afortunadamente, sus golpeadores está vez no la siguieron.

Los turistas usan ropa de playa, bronceador, gafas para el sol, repelente para los mosquitos.  Elegimos un restaurante donde había música viva. Estaba completamente lleno de vacacionistas. Pedí la carta y elegí una rica “campechana”. Norma escuchó sorprendida el pedido y preguntó:

Imagen relacionada

--¿Qué significa “campechana”, Joe?

--Es un cóctel de pulpo con camarones y otras 5 variedades de pescado.

--¿Me puede traer eso a mí? –-pidió al camarero.

--Tiene buen gusto señora.

Estaba seguro que en su vida había probado Marilyn la “campechana”. Pero estaba consciente que ella quería olvidarse de todo, hasta de la comida gringa.  Discretamente vi la cara de angustia que puso al probar la salsa roja y picante conque aderezan ese platillo. 2 cervezas frías sirvieron como aperitivo.

La música amenizaba el lugar en un ambiente festivo. Los turistas comían y bailaban muy animados.  Más tarde llegó un trío entonando melodías de antaño. Composiciones que despertaron la nostalgia de los presentes. Norma escuchó sorprendida tratando de encontrarle sentido a las letras. Le gustaron mucho las canciones, “Piensa en mí”, y “Acapulqueña”.

Más tarde nos fuimos a recorrer la bahía en un velero alquilado. Es tan emocionante viajar en una nave sin timón que puede ser como la vida misma. Sentir la fuerza del aire nos proporciona una sensación de libertad.  Nunca vi a Marilyn tan relajada y contenta.

El sol daba de lleno en su rostro proporcionándole un bronceado fabuloso. Sus mejillas sonrosadas resaltaban sus ojos celestes. El velero se abría paso en el océano semejando un caminante desorientado. El aire impetuoso nos bamboleaba mienstras la actriz se aferraba con fuerza a mi espalda. Por fin logré orientar la vela.

Resultado de imagen para Marilyn en la playa

Expresó emocionada:

--¡Esto es casi el paraíso! El recuerdo de estos paisajes será mi fortaleza. Es tan bonito sentirse libre.

--Eres tan libre como tú quieras.  A veces la esclavitud la llevamos en la mente.

--De niña soñaba con conocer el mar y nunca tuve oportunidad.  Me hubiera encantado conocer estas playas.

--Ahora ya las conoces y puedes estar satisfecha.  Yo nunca pensé en ser tu amigo y sin embargo he cumplido mi sueño. Siempre hay ilusiones que se cumplen.  Pero hay que mentalizarnos y no perder nunca la fe.

La bella contestó con un silencio inescrutable.  Sus ojos luminosos miraban el cielo como queriendo descifrar el infinito. La brisa fresca resultaba una caricia para el cuerpo. Agregó:

--Quisiera palpar el horizonte y ver más allá del sol.  Me compraré una casita en el puerto y volveré al anonimato.

--Por lo visto reniegas de tu fama.

--Reniego de las consecuencias.  Si no lo fuera viviría más tranquila.

--¿Será que no supiste manejar la popularidad?

Imagen relacionada

--Era una chica joven e inexperta.  Nunca pude apartar mi vida privada de los reflectores.  La fama debes saber utilizarla o te destruye.

Volvimos a “Puerto Marqués” ya muy tarde.  3 policías vigilaban  el velero con binoculares. Al llegar noté que intercambiaban miradas maliciosas.  Una puesta de sol nos despidió en lontananza. No pude evitar que me invadiera la nostalgia. Tal vez muy pronto todo aquello sería un bello recuerdo.  Esa hermosura tan deslumbrante ya no estaría a mi lado.  La observé detenidamente queriendo grabarme su presencia.

La estrella pidió un taxi que nos llevará a un exclusivo centro comercial. Ahí compró las más extravagantes prendas: Botas, pelucas, pantalones, maquillaje y hasta unos bigotes postizos. Yo la miraba extrañado sin acertar a comprender gustos tan extraños. En el trayecto al hotel le pregunté:

--¿Vas a filmar alguna película?

--No, estas prendas son para disfrazarme.  Yo me visto con los mejores modistos del mundo.  Diseños que me paga la Twenty Century fox.

--¿Para disfrazarte? No te entiendo.

--Mira, los hombres que entraron a golpearme aún se encuentran en el puerto. Aprenderé a cambiar de identidad cuando sea posible. De lo contrario el peligro me acechará en cada esquina.

Imagen relacionada

Marilyn era más lista de lo que todos suponían. Regresamos al hotel oscureciendo y contemplamos las luces de la bahía desde la terraza de su suite. Sentía los rayos del sol ardiendo en mi rostro.  La rubia tenía que hacer llamadas de larga distancia. Situación que aproveché para ir a mi departamento a descansar un poco.  Me recosté en un sillón, el teléfono repiqueteó insistentemente. Era Fabiola, mi novia, quien llamó para decirme:

--¡Hola, corazón! Voy para tu casa en este momento.

--¡Hola cariño! Lamento no poder recibirte. Estoy de guardia y sólo vine a cambiarme. 

-¿Es que ya no tienes días de descanso? Antes me llamabas y no las pasábamos bomba. ¿Qué te pasa, Joe? Te noto extraño.

--Simplemente, tengo exceso de trabajo. Luego te llamo, ¿sigues tomando cursos de baile?

--Sí, pero no me cambies el tema.  Recuerda que prometimos hablarnos con la verdad.  Bueno, Si estás tan ocupado, te dejo.  ¡chao!

--Chao, preciosa!

Me quedé sorprendido por el giro de la conversación. Las mujeres de alguna manera intuyen cuando alguien les miente.  Fabiola no sabía nada de Marilyn y parecía estar al tanto de todo.  Debía contarle la verdad. Ella sabría comprender.

Me puse una playera, jeans, y partí de nuevo al hotel. No sabía si la rubia aceptaría ir al cine o preferiría otro sitio.  Pero había cambiado de opinión:

--No quiero ir al cine. Mejor me gustaría visitar el Casino Jai Alai, ¿lo conoces?

--Sí, un lugar muy exclusivo. Lo frecuentan niños ricos, celebridades y políticos.


Resultado de imagen para El Jai a Lai de Acapulco en los 50s

Marilyn era tan caprichosa y voluble como una mariposa. Me había dicho claramente que quería ver “Locura de amor”, pero respeté su decisión. Finalmente yo estaba ahí para complacerla.

Nuestro taxi se desplazaba velozmente por la Avenida costera. El chofer manejaba con precaución en una tarde lánguida y fresca. Por la ventanilla observábamos la algarabía de los turistas.  De pronto, el conductor nos comentó alarmado:

--Debo decirles que alguien nos viene siguiendo. Son tres individuos con gafas, ¿qué hacemos?

Nos miramos confundidos un momento.  Pero la actriz recuperando el aplomo ordenó al chofer:

--Trate de evadirlos como pueda y llévenos por otra vía al “Casino Jai A lai”.

--Lo intentaré.

El taxista maniobró hábilmente durante varios minutos. Por fin logró escabullirse por un callejón solitario y llegamos al exclusivo lugar. Por fuera lucía imponente y majestuoso. Autos elegantes aparcaban en el estacionamiento. Parejas bien vestidas descendían sonrientes.


El Jai a lai era un club donde los turistas apostaban fuerte.  En los años 50s y 60s fue el centro de reunión del Jet Set internacional. Su clientela eran preferentemente famosos, o empresarios, que venían a jugar frontón o boliche.


La “pandilla de Holywood” lo visitaba frecuentemente.  Un grupo de actores conformado por: John Wayne, Ava Gadner, Jonhy Westmuller, Betty Davis, Douglas Fairbanks, Liz Taylor, Orson Wells,  Gary Cooper y tantos otros. Tanto les gustaba Acapulco que compraron un hotel exclusivamente para ellos: el “Flamingos club”, que aún existe como testigo fiel de esa época dorada.  Marilyn, no era la excepción en su fascinación por el puerto.

En el “Jai a lai” había ruletas y juegos diversos con pelotaris uniformados que hablaban varios idiomas. Guapas edecanes atendían a la clientela en minifalda. Era común tener como visitantes a estrellas del cine francés, italiano, español, etc: Silvana Mangano, Sarita Montiel, Gina Lollobrígida, Brigitte Bardot, Sofía Loren, que venían anualmente a la "Reseña Mundial de cine". Un festival cinematográfico que atraía a miles de turistas.

Resultado de imagen para La reseña mundial de cine en acapulco

Celebridades que aburridos de la farándula se venían a veranear los fines de semana. El aeropuerto internacional Juan Álvarez estaba recién inaugurado y los hoteles de 5 estrellas. En el casino también coincidían estrellas del cine mexicano: Pedro Armendáriz, Dolores del río, Arturo de Córdova, María Felix, Jorge Negrete y muchos más.

Los años 40s y 50s fue la época de oro del cine mexicano. Sus películas fueron premiadas en festivales internacionales: Los olvidados, Flor Silvestre, Subida al cielo, Tizoc, Nosotros los pobres, Allá en el rancho grande, etc.  Hasta la década de los sesentas el puerto celebraba bulliciosamente la “reseña mundial”, en donde se presentaba lo mejor de la cinematografía universal. Todo en presencia de actores, dramaturgos, técnicos, directores y público en general.  El museo, “Fuerte de San Diego” era la sede por su historia y tradición.  El puerto no contaba con grandes auditorios como ahora.

Al mismo llegaban vacacionistas, prensa, y cinéfilos de todo el orbe queriendo conocer a sus actores favoritos.  “El paraíso de América” se perfilaba como centro turístico internacional.  Los barrios históricos aún conservaban su encanto natural. La Quebrada, Caleta, y Caletilla eran lugares obligados para todo visitante. !Ay qué tiempos aquellos señor don Simón!

Las luminarias eran conducidas en helicóptero desde su hotel al Fuerte de San Diego provocando revuelo. Dolores del Río, y Manolo Fábregas los recibían elegantemente vestidos. Había pantallas gigantes en los parques cercanos para que el pueblo también disfrutara del festival. Varias cintas estrenadas aquí se convirtieron en clásicas: “Dr. zhivago”, "Y Dios creó a la mujer", “Bella de Día”, "Locura de amor", “Rebelde sin causa”, “El último cuplé”, "Los caballeros las prefieren rubias", etc.

Resultado de imagen para El fuerte de San Diego de Acapulco

Acapulco fue y sigue siendo el lugar del espectáculo por excelencia.  El escenario natural del glamour y medio cinematográfico. Los productores y la Tv han hecho del puerto una mina de oro. Sus playas ejercen un encanto casi hipnótico para quienes las conocen. Los turistas se enamoran del puerto.

Imagen relacionada

Llegamos al casino Jai alai pero Marilyn decidió no entrar. Cambiaba de parecer de un momento a otro.  Tenía temor de encontrarse con gente del cine y tener que dar explicaciones. Le comentaron que se encontraban ahí quienes la habían demandado por incumplimiento de contrato. Mejor me pidió conocer las playas de “Caleta” y “Caletilla”.  Estábamos precisamente frente a ellas.  Hacia allá nos dirigimos caminando. Le pregunté:

--¿Por qué no quisiste entrar al Casino, Norma?

--Porque vengo huyendo de Hollywood y no quiero encontrar lo mismo.

--¿No será que te avergüenzas que te vean con un desconocido?

--Por favor, Joe, ¡Claro que no! --me tomó de la cintura y me abrazó. 





martes, 3 de abril de 2018

El rostro oculto de Marilyn 8


Resultado de imagen para Fotos muy raras de Marilyn


Cap. VIII

"Pocos hombres han sabido despertar mi pasión".

José de Cádiz 




Aquel sueño donde vi a Marilyn rodeada de gente muerta me había dejado impactado.  Me levanté de madrugada a correr como 5 kilómetros. Hice mis ejercicios de rutina y desayuné. No había recibido instrucciones de mis superiores para abandonar la vigilancia de la actriz. La incertidumbre me atosigaba.

Tenía ganas de conversar con mis compañeros sobre nuestra actividad. Llegué al hotel y charlaban amigablemente muy quitados de la pena.  Me extrañó que no hubiera grupos de estudiantes queriendo conocer a la diva. Todo estaba en paz y supuse que Marilyn ya se encontraba demasiado lejos.
 
Intrigado, bajé a la recepción a preguntar. Mi vista se desvió hacia el sofá de aquel lobby donde la había conocido. Recordé sus reflexivas palabras: “Quisiera encontrar verdaderos amigos, pero es prácticamente imposible”. Había un recado que leí apresuradamente: “Joe, he decido quedarme, espérame en el restaurante del hotel. Podemos platicar a gusto y desayunar. Besos, Marilyn”.

El alma me volvió al cuerpo. Es increíble cómo pasamos de la tristeza a la felicidad en un santiamén. Como si la dicha dependiera del tiempo y no del azar. Caminé de prisa rumbo al restaurante. Me sentía como maratonista ganando una medalla olímpica. Eran las ocho A. M y había unos cuantos comensales. Me metí al baño a corregir mi apariencia. El ejercicio diario me sentaba muy bien.

Imagen relacionada

Desconocía por qué se había quedado Marilyn pero tampoco me importaba. Cuando la conocí le había regalado flores y salí a la calle a comprar un ramo grandote de rosas. En la mesa saqué un libro de bolsillo para disimular que estaba leyendo. En realidad sólo pensaba en ella mientras mi reloj parecía detenerse sin misericordia.

Por fin divisé a lo lejos a una rubia despampanante abriéndose paso entre los comensales como un vendaval. Una mujer                                extraordinariamente hermosa caminando en dirección a mi mesa. No pude resistir el impulso de ir a su encuentro. Expresé:

--¡Qué gusto verte!  Creí que ya no lo haría más.  Te hubiera extrañado mucho.

--Yo también.  Pero déjame caminar que traigo un hambre feroz.

Al ver las flores las flores comentó complacida:

--Eres muy detallista, ¿cómo sabías que me gustaban las rosas?

--Será que estoy empezando a adivinarte el pensamiento.  A una mujer espléndida le encantan las flores. Eres exuberante y supongo que muy apasionada.  Sólo que como a cualquier otro me gustaría conocerte más íntimamente.

Saatchi Art Artist Jeffrey Yarber; Photography, “Marilyn Monroe - After Dinner Coffee” #art

 --Te advierto que pocos hombres han sabido despertar mi pasión.  La mayoría son una nulidad en la cama.  Han pasado por mi vida sin dejar huella alguna.  ¿Acaso no lo sabías?

--Por supuesto que no.

Tomó asiento mientras yo la escuchaba intrigado. Aquella confesión me había dejado perplejo.  Pidió la carta y eligió chuletas, sopa de verduras, jugo de naranja.  Parecía dispuesta a llenarse de energía. Pedí lo mismo y me hubiera gustado respirar su aliento, beber en su vaso, pero me contuve.

Agregó:

--Me aterra la idea de volver a Hollywood.  Como si yo no perteneciera a ese mundo. He tenido sueños horribles.

James Dean and Marilyn Monroe Motorcycle Memory Art Poster 24x36

Quise decirle que yo también los había tenido pero me abstuve:

--Quítate esas ideas de la cabeza.  Me has dicho que debemos enfrentarnos a la vida como sea. ¿Qué te sucede ahora?

--No puedo evitar sentirme agobiada.  Trataré de despejar cualquier superstición al respecto. Espero me ayudes a recobrar la entereza.

-Haré todo lo posible. ¿Qué pasa con la demanda de la productora?

--Tengo dinero para pagarles. Me molesta que me consideren de su propiedad.  Pronto terminará mi contrato con ella.

 --Me gustaría invitarte al cine, ¿quieres ver alguna película en especial?

--Desde luego, hay una cinta española llamada “Locura de amor”, y me encantaría verla.  Pero iré sin disfrazarme porque quiero ser yo misma, con defectos y virtudes.

Continuamos charlando amigablemente. La actriz parecía llenar con su sonrisa aquel local.  Con su sentido del humor bromeó con los meseros quienes ya se habían enterado quién era y estaban contentos de atenderla.

Más tarde quiso salir a tomar el sol en Playa condesa muy concurrida por celebridades.  Se puso sus gafas y contempló el mar sentada en la arena. Al ver el oleaje azul decidió bañarse. Los dos traíamos traje de baño como si esperáramos ese momento. Era la segunda vez que veía a Marilyn semidesnuda y no pude evitar inquietarme.

Salió del agua y se tendió boca arriba en la playa. Se recargó en un montículo de arena y me pidió le untara un bronceador.  Deseaba adquirir un tono de piel dorado.  El contacto físico me excitó sobremanera y disimuladamente me voltee de espaldas. Demasiado tarde porque la rubia observó discretamente los atributos de mi entrepierna. Sonrió con disimulo mientras desviaba su mirada hacia otro lado. Continuó con sus confidencias:

--A veces pienso que soy una mujer complicada, quiero estar sola y encerrarme en un mutismo inexplicable... Otras tengo necesidad de ser amada con delicadeza. Ninguno de mis maridos lo comprendió y lo lamento. Frecuentemente despierto en las noches llorando. Un psicólogo me dijo que tengo heridas profundas de una niñez no resueltas. Necesito superarlas para alcanzar la liberación.

Pequeña Norma Jean

--Ya veo que te afectó mucho el incidente de tu infancia.


--Tal vez demasiado.

Sentados en la arena observábamos tranquilamente el panorama. A distancia pequeñísimos veleros se alejaban de la bahía semejando novicias despistadas. Nos invadió una mezcla de nostalgia y sensualidad. No podía quitarme de la cabeza lo que me había dicho acerca de los hombres. Obviamente era una mujer experta. Añadió:

--Anoche recibí la llamada de un editor. Me ofrecen un millón de dólares por mi diario.  Ni siquiera se identificó el interlocutor.

--¿Por eso decidiste quedarte?

--No, también por otros motivos.

Comentó entusiasmada que su diario valía mucho dinero. A veces era tímida pero en otras tan arrebatada como una amazona. Esos altibajos anímicos tenían un trasfondo psíquico. Sería inútil tratarla con psicólogos puesto que ya lo habían hecho en California. Yo no tenía ni idea cómo tratar un trauma pero me propuse ayudarla a cualquier precio.

46 Curiosas fotos de Marilyn Monroe muestran su vida antes de ser famosa

Sin querer me había confesado  el abuso de su infancia, ¿ahí estaba el origen de toda su desdicha? Ese odio y a la vez atracción fatal hacia los hombres.  Decidí comprar un libro que hablara sobre el tema. Me gustaba la psicología y era el momento de informarme más al respecto.  Visitaría bibliotecas, hablaría con especialistas.

Regresamos al hotel a medio día y dijo quería descansar. Aproveché para pedir permiso a mis superiores e ir a una librería.  Un título llamó poderosamente mi atención: “Cómo superar traumas de la infancia”. El autor era un poco complicado pero se me gravó un enunciado: “Las personas traumadas sufren mucho.  Necesitan superar ese trance reviviendo el impacto emocional que las postró. Deben ser tratadas con delicadeza y mucho amor.  La libido también puede ayudar”. De manera que el sexo resultaba terapéutico.

2 horas más tarde regresé al hotel dispuesto a llevarla al cine pero me llevé una desagradable sorpresa. Norma Jean yacía inconsciente en la alfombra de su suite. Por un momento pensé que se había desmayado. Un hilillo de sangre escurría por su nariz. Sin duda la habían golpeado porque tenía moretones visibles. Me alarmé sobremanera.  Abrió los ojos pesadamente y le pregunté qué había sucedido:

--Unos salvajes entraron y me golpearon.

--¿Pero por qué? ¿Por dónde entraron?

  --Exigían les entregara mi diario.  

--¡Llamaré a un médico!

--No, por favor, se enterará la prensa y será un escándalo.  Te ruego tengas paciencia. Sólo son golpes externos.

--Pero tú necesitas un doctor, pueden ser heridas graves.

--Tú me curarás, Joe. Por favor trae ese ese botiquín, ahí hay alcohol y medicamentos.

Evidentemente la rubia estaba subestimando el incidente. Por primera vez me percaté del gran peligro en que se encontraba.  Si los sujetos obedecían órdenes eran capaces de obedecer las peores. Traté de reanimarla cuanto pude y pedí una cena para dos personas.  Ella no quiso probar alimentos:

--Norma, dime la verdad, ¿quién te golpeo y por qué?

--Deben ser de mi compañía cinematográfica.  Recuerda que me demandaron por incumplimiento de contrato.

--No te engañes, Marilyn. Una empresa jamás se atrevería mandarte golpear. Un amante sí. ¿Qué está sucediendo realmente?

Marilyn Monroe y los Kennedy

Intentó desviar la conversación:

--Ya es muy tarde y quiero descansar. Debo regresar pronto a California.  Les dije que olvidé mi diario en Los ángeles pero lo guardé en la administración. ¿Te gustaría conocerlo?

--Son cosas que sólo a ti te conciernen –-dije disimulando mi curiosidad.

Norma lo solicitó por teléfono y amablemente me lo mostró. Palpé con curiosidad un libro de pastas rojas, ¿qué secretos guardaba para ser tan codiciado? Enseguida se puso a escribir febrilmente.  Yo salí a notificarle la situación a mis compañeros quienes juraron no haber visto entrar a nadie. A partir de aquella tarde decidimos reforzar la vigilancia para cuidarla día y noche. Si le hubiera sucedido algo más grave estaríamos todos en la cárcel. Afortunadamente, todo quedó en la más absoluta discreción de la actriz.

Me encontraba confundido con mis sentimientos. Nunca imaginé ver a Marilyn golpeada tan brutalmente. Ese diario ocultaba algo muy delicado y alguien quería desaparecer. Comprendí que la diva no quería involucrarme en su vida sentimental. Había sido demasiado parca en sus explicaciones. ¿Por qué tendría que regresar pronto a California?

Esa noche no dormí y una duda me atosigaba. Si mis compañeros se encontraban apostados frente a su suite, ¿por dónde habían entrado a golpearla? ¿Eran los mismos agentes del FBI que la seguían un día antes? No me parecía lógica toda esa maraña de acontecimientos. Algo no encajaba del todo y me propuse averiguarlo con cautela. Era mi trabajo pero lo hubiera hecho con gusto aunque no me pagaran. Pretendía alejar a la estrella de cualquier peligro. Me interesaba demasiado su vida, demasiado.


No quería aceptarlo pero me estaba obsesionando con Marilyn. De la admiración había pasado a la idolatría y posteriormente a la pasión  más arrebatada.  No sabía si era amor, veneración o una mezcla indescifrable de emociones. Me estaba sumergiendo en una vorágine de acontecimientos extremadamente audaces.  Dicen que no hay nada que nos ciegue más que la pasión. En adelante el azar marcaría el rumbo de cada suceso.
 








AL CALOR DE TU REGAZO José de Cádiz Abrázame fuertemente como cuando yo era un niño me arrullabas con dulzura y besabas con cariño Luego cua...