martes, 27 de octubre de 2015

CHARROS INMORTALES



                                                               ¿Qué ondas raza?






Cádiz Molina


Los cantantes mexicanos de música ranchera más destacados fueron tres: Jorge Negrete, Pedro Infante,  y Javier Solis.  No fueron los únicos pero sí los más populares.  Curiosamente, los tres murieron muy jóvenes y en plenitud de su carrera.  Estrellas que causaban revuelo, que cantaron, filmaron innumerables películas, y por azares del destino pronto fallecieron. Como si un destino trágico los hubiera caracterizado.

Hoy hablaremos de Jorge Alberto Negrete Moreno, más conocido como: Jorge Negrete.  Nació el 30 de noviembre, de 1911, en Guanajuato, pero su familia se trasladó a vivir a la Cd. de México. Quiso ser cantante de opera en sus inicios y estudió solfeo con el distinguido maestro: José Pierson.  Tenía una voz de tenor que sabía modular magistralmente como podemos ver.


Era un hombre culto, consciente que representaba a México, y sabía portar un arma con gallardía.  Vestía el traje de charro con elegancia y era una extraña mezcla de virilidad y ternura en sus ojos lo que encantaba a las mujeres. Sus admiradoras lo seguían como moscas a la miel. Causaba tumultos en España, Cuba, Argentina, y cualquier país latino donde se presentaba.





Egresado del Colegio militar, se graduó de teniente a los veinte años. Pronto se dio cuenta que su imponente voz y físico atractivo le tenían reservado un camino glorioso.  Debutó como cantante de opera en la radiodifusora XEW, en 1930. Cuando se hacía llamar Alberto Moreno, para que su familia no lo reconociera.  El fracaso fue total en un México bárbaro que desconocía completamente ese genero musical. Una patria rural donde aún se sentían los estragos de la revolución de1910.  No teníamos definida ni siquiera nuestra identidad musical. Jorge Negrete marchó a Estados Unidos con el sueño de realizarse como cantante de opera.


En ese país del norte probó suerte en radiodifusoras y centros nocturnos sin lograr destacar gran cosa. Fue precisamente, en USA, donde un director le ofreció el papel protagónico de la película "¡Ay Jalisco no te rajes!" y regresó a filmarla por necesidad económica.  Ya había filmado algunas cintas en nuestro país que no lo habían encumbrado al estrellato tal como él soñaba. Pero con "Ay Jalisco no te rajes", filmada en 1941, logró un éxito de taquilla sin precedente que lo convirtió en gran estrella cinematográfica.





A partir de ahí su carrera como cantante subió como la espuma.  Sus discos se vendían como pan caliente y los teatros y radiodifusoras se peleaban por incluirlo en su elenco.  Ya nunca más se fue a USA y se dedicó por entero a impulsar la música vernácula.  Se casó en dos ocasiones, la primera con Elisa Cristy, y la segunda con María Feliz, pero toda su vida vivió enamorado de Gloria Marín, de quien afirmó: "Fue y sigue siendo el amor de mi vida".

Lo recordamos con cariño en las cintas: "Dos tipos de cuidado", "El rapto", "Hasta que perdió Jalisco", "Historia de un gran amor", "Gran Casino", y tantas otras que exaltaban el nacionalismo y la música campirana.  Puede considerarse el primer charro cantor de México.






Muere en un hospital de USA, en 1953, de cirrosis hepática, a pesar de que él nunca tomaba.  Sus restos fueron trasportados a México, donde cien mil almas lo esperaban en el aeropuerto, y dos días más tarde con esa misma multitud lo trasladaron al Panteón jardín para despedirlo con su canción más conocida: "Voz de la guitarra mía", rebautizada por el pueblo como "México lindo y querido".






La película que lo consagró en el gusto popular...





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