viernes, 11 de septiembre de 2015

ASTROLOGÍA, ¿CIENCIA O CHARLATANERÍA?

                                                               
                                                                          ¿Quién soy?



                                                       
 ¿De dónde vengo?





José de Cádiz


Durante mis andanzas literarias en algún momento me encontré investigando la astrología.  Siendo adolescente en una feria del libro compré un libro que me  llamó la atención.  Me sorprendió la exactitud conque describían mi carácter.  Quise saber más y compré otros libros un poco más académicos.  En todos describen la astrología como la ciencia más antigua.  “En el lenguaje de los astros está escrito nuestro destino”.


¿A dónde voy?



En todas las culturas y épocas se ha practicado esta disciplina.    Un conocimiento milenario que se ha desvirtuado a través del tiempo. Egipcios, caldeos, mayas, griegos, incas, olmecas, aztecas, todas las civilizaciones del mundo la han abordado desde sus orígenes.  Afirman que la carta astral al nacer determina nuestro carácter y posibilidades.  “El carácter es el destino”.




No pretendo con este ensayo hacer proselitismo a favor de la astrología ni una apología de ella.  No necesita defensores ni divulgadores. Simplemente proporcionar algunos elementos para comprenderla o adentrarse en sus terrenos.  Grandes hombres de ciencia la han estudiado: Copérnico, Galileo, Isaac Newton, Saint Germain, Nostradamus, C. G Jung, Leonardo da Vinci, y tantos sabios interesados en conocer su propia naturaleza.  Desgraciadamente, la astrología como ciencia ha degenerado actualmente en mera charlatanería.




La verdadera astrología no es un arte adivinatorio ni un mercado para timar incautos.  Es una técnica que a través de estadísticas determina nuestra idiosincrasia y posibilidades. Para conocernos mejor interna y externamente.  ¿A quién no le interesa conocer pasado, presente, y futuro, registrado en el cosmos? ¿Quién no aspira a conocer su verdadera vocación en esta vida? Dice un enunciado:  "Dios creó a los astros que marcan nuestra trayectoria". 




La astrología de mercado…


Por supuesto, no es en los horóscopos de medios impresos donde encontraremos información que nos ayude a conocernos mejor. Ni en programas de radio o Tv cuyo fin es el lucro.  Es con tratados profesionales en quien podemos confiar para descifrar los secretos del cosmos.  Hay muy pocos astrólogos competentes y experimentados capaces de hacer una carta astral. Todo lo que hacen periódicos y revistas es cubrir una demanda de un público ávido por conocer el futuro. Todo mundo desea saber lo que le "deparan los astros".  Obviamente es una falacia que solo sirve como refugio del descontento.

¿En quién podemos confiar?


Los hierofantes egipcios sabían diferenciar muy bien entre la astrología y astrolatría.  La primera era estudiada por sacerdotes y faraones; la segunda practicada por charlatanes para el vulgo o populacho. Es decir hay astrología esotérica y exotérica.  La primera es astrología científica pero la segunda profana.  Hoy en día sucede lo mismo.  Personas que no se atreven a salir a la calle sin antes leer su horóscopo aunque todo sea un pasatiempo.  Otras, más perspicaces han decidido investigarla a fondo.





Voy a sugerir un autor a quien desee investigarla seriamente.  Es el primer tratado académico que leí y se le conoce como el padre de la astrología moderna: Alan Leo.





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