lunes, 21 de junio de 2021

 

Gotitas  de miel

Mitos y sex symbols cinematográficos






Cádiz Molina


El cine como industria siempre se ha preocupado por crear ídolos. Arquetipos de belleza, carisma, y glamour. Ha explotado la sexualidad como tabú y fuente de riquezas. Un desnudo siempre invita al morbo y a las altas o bajas pasiones. Lo sabían los pintores del renacimiento y quienes ejercen la prostitución.
La magia del séptimo arte nos trasmite la cultura de un pueblo, su ideología, e idiosincrasia. Para nadie es un secreto la penetración cultural tremenda entre la sociedad. El cine nos impone modas, costumbres, estilos de vida. Hollywood lo sabe perfectamente y bombardea al mundo con sus películas.
Los productores siempre se han preocupado, desde los albores del cine, específicamente desde los años veintes, por crear mitos del celuloide con los cuales el público se identifique. Dentro de esta clasificación se encuentran los llamados "símbolos sexuales". Seres humanos comunes y corrientes pero con una sexualidad poderosa y un poder de atracción sin precedente. Bellos, sensuales, carismáticos.
Podemos considerar a Rodolfo Valentino como el primer sex symbol mundialmente reconocido. Arquetipo de belleza masculina y afamado latín lover. En realidad era un inmigrante italiano. Así vendió su imagen en el cine mudo de los años veintes. Un ídolo que provocaba tumultos y todas las féminas querían hacer el amor con él. Lo recordamos en: "El Sheik", "Sangre y arena", entre otras películas mudas.


Era un hombre extraordinariamente atractivo, callado, enigmático. Lo descubrieron cuando era bailarín de tangos en un centro nocturno de Nueva York. Bailaba con las señoras y también vendía su cuerpo. Cuando murió de apendicitis en 1925 provocó infinidad de suicidios. Su popularidad y capacidad seductora eran apoteósicas. Las actrices Pola Negri, Mary Pickfor, conocieron su virilidad y fortaleza. Era el sueño dorado de todas las adolescentes.
1925: SEMILLERO DE CELEBRIDADES
Ese año, precisamente, llegaron a Hollywod dos mujeres que fueron consideradas arquetipos y leyendas del celuloide: Dolores del Río, y Marlene Dietrich. Mexicana la primera, alemana la segunda. Dolores hizo el primer desnudo artístico del cine en una alberca. La primera que modeló un traje de baño de dos piezas. Para 1926 fue considerada por una revista gringa como la actriz más popular de Hollywood.



Existe una foto con miles de cartas y un trofeo gigantesco que se ganó en un solo año . La recordamos en sus primeras cintas: "Ramona", "El precio de la gloria", "Ave del paraíso". En 1943 empieza su decadencia en Hollywood y regresa a México convertida en una celebridad. Filmó películas folclóricas con El indio Fernández. Entre ellas: "María Candelaria", "Flor Silvestre", "Bugambilia", y tantas otras que fueron galardonadas internacionalmente. Dolores dio a conocer al mundo el cine mexicano de la época de oro. Fue musa de grandes artistas, como Diego Rivera, Miguel Covarrubias, y José Clemente Orozco. Carlos Fuentes, dijo de ella: "Es una Diosa que se sabe mujer". Murió en los Ángeles, en 1987, ya anciana y como consecuencia natural.
Marlene Dietrich.



Fue llamada: "la mujer de las piernas más preciosas". Hizo comerciales muy atrevidos en Alemania, y al igual que Greta Garbo, tuvo amantes de ambos sexos. Abiertamente bisexual, con unas delicadas formas, y un vozarrón de trueno que envidiaría Pancho Villa. Paraba el tráfico en las calles de Los Ángeles, Nueva York, o cualquier ciudad europea. La película que la lanzó a la fama fue: "El ángel azul", realizada completamente en Berlín, Alemania. Luego vinieron "Marruecos", "La venus rubia". En la segunda guerra mundial Marlene se declaró ferozmente antinazi. Andaba en los campos de batalla cantando su canción:¨Lili Marlen¨ y apoyando a los aliados. Hitler la expulsó de Alemania y la acusó de traidora. Se casó en 1924, con un director de teatro, y tuvieron una hija. Nunca se divorció y fue demasiado larga su lista de amantes. Afirmó que el gran amor de su vida fue el actor francés: Jean Gabin. “El actor con el trasero más hermoso”, decía ella de él. Murió, en 1992, completamente sola y alcoholizada en su departamento de París. Fue enterrada en Berlín como su última voluntad.

Greta Garbo.



Antes de venir a Hollywood, en 1925, filmó en Suecia varias películas. Hizo una carrera fulgurante en EE.UU y llegó a ser la actriz mejor pagada de la época. Luce bellísima en: "Gran Hotel", "Ana Karenina", "Mata Hari", y tantas otras. Dicen que era tan tacaña que cuando agonizaba su sirvienta le recomendó en plena agonía: "Cuando sientas que ha llegado el momento por favor apaga la luz". Era discretamente bisexual y no tuvo hijos. Cuando pudo tenerlos no quiso estropear su figura. En la madurez regresó a Suecia y jamás se dejó ver en público siendo ya una anciana. Nacionalizada estadounidense, muere en 1990, en su departamento de Manhatan. En un libro titulado: "The Girls", se afirma que ella y Marlene Dietrich fueron amantes. Aunque las dos aseguraban no haberse conocido. La Garbo afirmó en cierta ocasión: "Ser una estrella de cine significa ser mirada desde todas direcciones. No tienes nunca verdadera paz". Aparte de los amantes del cine casi nadie las recuerda.

Mae West.



Otro sex symbol de la época. Actriz osada que en 1933 fue arrestada por desnudarse en una obra de teatro. Dueña de unos pechos enormes y una sensualidad manifiesta. Hacía las delicias de cinéfilos y parroquianos en teatros y cabarets. Inspiraba las fantasías eróticas y los sueños húmedos de millones de adolescentes. Estas damas tenían como afición principal el gusto desmesurado por los efebos. Ya de manera discreta, como Dolores del Río, o de manera atrevida como todas las demás. Ellas fueron consideradas vampiresas o fame fatales. Amantes de multimillonarios, magnates del cine, solo se acostaban con hombres guapos y famosos. Su propio oficio les exigía elegir bien a sus parejas. De ahí el calificativo de “bombas sexys”. Tal vez un símbolo sexual se mida por la cantidad de orgasmos que provoca.
El problema de Marlene Dietrich, Greta Garbo, y Mae West, es que murieron viejitas. El cine las explotó y expulsó de sus filas porque el séptimo arte exige lozanía y belleza. Uno de los requisitos para convertirse en mito es morir joven y en el apogeo de su carrera. ¡Vaya condición fatal!

Quieren que el público las recuerde hermosas, lozanas, oliendo a feromonas. Exudaban sensualidad por todos los poros. Convertidas en luminarias por su belleza, talento y popularidad. Con un magnetismo irrepetible. Como un bombón a punto de ser engullido.
En el momento que el público las ve arrugadas, o con un bastón, dejan de interesar al respetable. Pierden todo su encanto frente a las cámaras. Productores y directores no contratan ancianitas, ¡Y el público tampoco las quiere ver! El séptimo arte exige estética, simetría, un cuerpo escultural. De ahí que todas ellas se retiraron para no volver jamás al cine. Dejando esa aureola de misterio que las recuerda como en sus mejores tiempos. Ejemplo palpable lo tenemos en Greta, "la divina", una actriz que "caminaba tan despacito como una serpiente”. Después que se retiró nunca se dejó fotografiar ni entrevistar. Se la pasó viajando el resto de su vida y corría para que no la alcanzaran en los aeropuertos sus fans.

TRES MITOS QUE TRASCENDIERON

Tenemos tres mitos que brillaron por su particular encanto y gloria. Por el hecho de tener una muerte trágica, una condición sin cuanon para convertirse en leyendas: Marylin Monroe, James Dean, y Lupe Velez. Los tres lograron el estrellato y son considerados ídolos de multitudes. Al morir, tanto medios como mercadotecnia, siguen explotando su imagen. Lograron la inmortalidad que muchos desean alcanzar. Finalmente, es el público quien mantiene su estrella brillando.




La imagen de Marilyn Monroe sigue tan cotizada como antaño y aún se cobran regalías por sus películas. Es conocida como "la bomba más erótica del cine". Símbolo de belleza y glamour. En cualquier estética encuentran sus fotografías. La estrella más rutilante y universalmente reconocida. De todas las estrellas mencionadas solo a ella conocen las nuevas generaciones. Marilyn, fue una niña huérfana que anhelaba ser amada y tuvo una muerte trágica. Amante de John F. Kennedy, y Robert Kennedy. Escribió un diario donde hacía revelaciones de su vida sentimental. El motivo de su muerte fue porque amenazó al clan kennedy con una conferencia de prensa donde daría a conocer su diario. El ochenta por ciento de los norteamericanos opinan que murió asesinada.
La asesinan en 1962. En su diario conocido como "el libro rojo", menciona el teje maneje de la política norteamericana. Marilyn no se suicidó y fue cobardemente envenenada con una inyección letal. En su muerte intervino la Cía, Edgar Hoobert, la mafia italiana gringa, el FBI, el capo Sam Giancana y Bob Kennedy. Los hermanos Kennedy valiéndose de su poder engañaron a la prensa con un supuesto suicidio. Norma Jean Baker, amaba demasiado la vida y era incapaz de matarse. Afirmó en una ocasión: "Hollywood te da mil dólares por un beso pero cincuenta centavos por tu alma".

James Dean, el mito de los 50s, muere a los 24 años, solo había filmado tres películas:





"Al este del paraíso", "Gigante", y la cinta que lo lanzó a la fama: "Rebelde sin causa". Aficionado a correr autos deportivos era un muchacho intrépido y aficionado a las drogas. Es conocida su bisexualidad y fue amante de Marlon Brando. Su afición a los enervantes le costó la vida. Cuentan que después de haber asistido a la premier de su última película vio largas filas en los cines y corrió entusiasmado en su convertible a tal velocidad que le fue imposible frenar y chocó con un tráiler. El auto quedo completamente destrozado y James se ganó la inmortalidad. En "Rebelde sin causa", puso de moda los pantalones de mezclilla y las chamarras de cuero. Es una leyenda como arquetipo de la juventud de la época. Entró al cine cuando le presentaron al director, Elía Kazán, una foto de James completamente desnudo y mostrando sus prodigios. El director quedó tan encantado que lo contrató de inmediato.
¿Les parece que esta foto de James Dean y Marlon Brando es un montaje?


Lupe Velez.



fue descubierta en México cuando era una tiple en el Teatro Principal. Cantaba e imitaba a las bailarinas de la época: Celia Montalbán, Lupe Rivas cacho, María Conesa"la gatita blanca". Era tan bonita y graciosa que un productor de Hollywood vino a México solo para conocerla. Quedó encantado con su talento y le ofreció un papel en una película. Guadalupe Villalobos, tenía tan solo 17 años. Jovencita y sin novio aceptó la propuesta ante la reticencia de su madre. Su mamá la acompañó a Los ángeles donde filmó las cintas: "El canto del lobo", al lado de Gary Cooper, y "La hermanita dinamita", "La verdad desnuda", etc. Se enamoró perdidamente de Gary y vivieron juntos 2 años. Sin embargo, la madre de Cooper odiaba a la mexicana. "Es una india mal educada": Lupe Velez lo abandonó cuando Gary, que era el galán de Hollywood, se negó a casarse con ella. Posteriormente y como revancha contrajo matrimonió con Jonhy Westmuller, el primer tarzán del siglo XX. Vivieron 4 años y luego se divorciaron. Quedó claro que se casó por despecho. Cuenta su representante, Edelmira Zúñiga, que Lupe solía emborracharse en su lujosa mansión de beberly hills y terminaba llorándole a Gary. Lamentablemente, Lupe Vélez se suicidó por otra decepción amorosa. Esta vez se enamoró de Arturo de Cordoba estando casado. Lo impulsó en Hollywood y se obsesionó con él. Tampoco quiso casarse con ella y solo buscaba una oportunidad en el cine gringo. Su muerte trágica la convirtió en una leyenda. Muere, en diciembre de 1944, y fue velada y sepultada en la Cd. de México Estaba embarazada de 6 meses.




Las estrellas que no mueren jóvenes ni en forma trágica están condenadas al olvido. Celebridades que no trascendieron más allá de 3 décadas. Inolvidables por su trayectoria y vida amorosa. Llena anécdotas con la magia del cine. Sin embargo, la juventud actual no las conoce. Pregúntenle a cualquier chico, quién es Greta Garbo, o Marlene Dietrich, y verán que no lo saben. Pregúntenle por Marilyn Monroe y a ella si la ven por todos lados. Marilyn sigue siendo una estrella universalmente reconocida. La más rutilante.
Lamentablemente, el público tiene muy mala memoria. Dicen los que saben que es fácil llegar al estrellato pero muy difícil mantenerse. Tenemos sex símbols para rato como los enumerados. Actualmente hay actrices bellas y talentosas pero carecen del magnetismo de aquellas. Ni en EE.UU, ni en Francia, ni en Argentina, en ningún país hay estrellas de cine. Hay actrices y actores que no tienen ese "no sé qué" que caracteriza a las y los mencionados. No tienen el encanto y glamour que las hizo irrepetibles, ni el magnetismo que los inmortalizó. Son mujeres simplemente bonitas sin mayor gracia y trascendencia.

El símbolo sexual de los 60s: Brigitte Bardot. Adorna nuestra portada como Dios la trajo al mundo. He aquí una escena en una cinta de amor lésbico.



La mayor bomba sexual del cine galo: Brigitte Bardot. Francesa de nacimiento y con una sensualidad desbordante. En su momento esta belleza con cara de niña malcriada metía más divisas a Francia que las industrias de la moda y los perfumes. En lo personal me fascina tanto como Marilyn Monroe con su pelo suelto y porte desafiante. Unos labios entreabiertos como invitación a besarlos. Roger Vadín, la descubrió al salir de una escuela secundaria y la convirtió en un mito erótico. La recordamos admirablemente en: “Y Dios creó a la mujer”, "¿Quiere usted bailar conmigo?", "Si don Juan fuera mujer", y tantas otras cintas. Causaba sensación en cualquier lugar donde se presentaba. Era la época del hipismo y los movimientos estudiantiles de Francia, México, y USA. Los Beatles, Ronling stone, eran los amos y señores del radio y la Tv. Brigitte Bardot, causó polémica entre los cinéfilos por sus desnudos en el cine. No obstante, siempre mantuvo una imagen de gran señora.
Nuevamente por la edad Brigitte se tuvo que retirar. Actualmente es una anciana de 86 años. Anhela pasar a la historia y se dedica a defender las focas y ballenas. Sabe que si quiere inmortalizarse no será con sus películas sino con una clara vocación altruista. Por cierto, es la última gran estrella cinematográfica de Francia. Aparte de Katerine Deneuve, que tampoco es considerada sex symbol, ya no hay estrellas en el cine galo. Puras actrices sin el magnetismo que caracterizó a Alain Delon.



La bardot vive retirada del cine y los reflectores en Saint Tropez en las afueras de París. En sus dos fincas tiene carteles y portadas de sus épocas de Gloria cinematográfica. Cuando los directores y productores se peleaban por ella para incluirla en sus películas. Ya no ofrece entrevistas ni reportajes. ¿La época de las grandes estrellas cinematográficos no volverá?

¡Vaya cambiazos que da la vida! Aquí tienen a la Bardot como se ve actualmente.











lunes, 7 de junio de 2021

 

Los huevitos  más  bellos del mundo



Cádiz Molina




Mi madre siempre quiso tener un hijo. Ya tenía dos niñas y no lo lograba.   Se desesperaba. Le pidió a San Judas le hiciera el milagro, se lo concedió. Cuando nací no cabía de la emoción. Llamó a todas sus vecinas, y les dijo: “¡Miren, mi niño tiene los huevitos más bellos nunca vistos!”.  Una comadre  le contestó: “¡Ay doña  Olga, usted qué no dirá!  Su chilpayate  tiene los huevos rojos porque están hinchados. Seguro le salió enfermo del riñón”.




Mi madre casi la mata y la corrió de la casa. Con sus mimos y cuidados me acostumbró a ser el centro de atención. Cada que llegaban visitas a mi casa les mostraba orgullosa mis prodigios. Me ponía talco, loción, y les confeccionó una fundita. Por las mañanas me daba masajitos. Mis pelotitas crecieron a placer.





Mi padre se encelaba y decía que exageraba sus atenciones hacia mí. Ella se mostraba reticente y nunca disminuyó sus atenciones y cariños. Decía que mis huevitos tenían algo especial. Muchos compartían esa devoción con mi madre.






Cuando me llegó la edad del kínder, mi madre le dijo a mi maestra Romelia: “Señorita, le encargo mucho a mi retoño. No le grite porque es muy sensible. Ni me lo siente en el suelo porque se enferma. Sobre todo, le encargo mucho sus partecitas. ¡Mire, mi niño tiene los huevitos más bellos del mundo! ¿No le parece?” –Afirmó orgullosa mientras bajaba mis pantaloncitos. – ¡Ay señora, qué cosas dice usted! – Contestó la maestra sonrojada.


Muy pronto todo el barrio se enteró que en mi casa había un niño prodigio. No faltaron las vecinas chismosas que se encargaron de propagar la noticia.   Llegaban  curiosos por docenas   expresando:   “¡Efectivamente, son preciosos!” En cuestión de días llegó una cantidad impresionante de gente a mi hogar.   Académicos, clérigos, turistas, actores,  estudiantes, amas de casa, mujeres de la vida galante. Todos tenían curiosidad por conocerme. Me acariciaban, me palpaban y se tomaban selfis conmigo.



No faltó quien juró que mis huevitos hacían milagros. Bastó que alguien lo afirmara  y  todos  creyeron lo mismo.  A partir de ahí mi entorno se alteró completamente.   Los fanáticos me empezaron a llevar veladoras. Muy pronto me conocían como “el niño de los huevos de oro”.  Mis devotos  afirmaban que había sanado epilépticos, diabéticos, impotentes y hasta locos.    Todo lo que hacían era tocarme y quedaban   sanos.


En tiendas y yerberías se comercializaron veladoras con mi imagen y leyenda: "El niño de los huevos de oro".  Todo mundo hacía negocios vendiendo amuletos, dijes, y ropita de bebé que afirmaban era mías.  Se  repartían citas previas para una curación espontánea.  Llegaron cientos de cartas de todos los rincones de la república mexicana solicitando una terapia. Hubo peregrinaciones en masa de mis seguidores.  Me convertí en una celebridad.  


Los medios asediaban mi casa.  Tv, radio, y prensa no dejaban en paz a mis padres.  Mi padre, que era  un hábil  comerciante, cobraba cincuenta mil pesos por cada entrevista.  Mi madre, más mesurada, afirmó que tenía que poner mis dones al servicio del prójimo.  Todas las mañanas había largas filas en mi hogar.  “Crea fama y échate a dormir”,  reza un   refrán.




Mi madre trabajaba en ese tiempo en el Ayuntamiento de Acapulco  como asistente del Presidente municipal.  Se llevaba muy bien con él.  Un día el Edil se atrevió a preguntarle:


--Oiga, doña Olga.  ¿Es cierto que Ud. Tiene un niño que hace milagros?


--¡Claro  que   sí! -Afirmó mi madre sin dudarlo.  Es un don que trajo mi retoño al nacer y ha curado a cientos de personas.  También sana la impotencia y el mal de amores.


--¡No me diga doña Olga! Me gustaría conocer a su niño.


--Cuando guste vaya a mi casa.  ¿Acaso tiene Ud. Algún problema?


--Cajm, cajm, me da harta pena confesarlo  pero así es.  La verdad es  que tengo un problema.  ¿Puedo contar con su discreción?


--Por supuesto.  ¿De qué se trata?


--Mire, mi esposa está enferma de celos y me hace cada escándalo  en  la  calle.  No soy  libre de mirar  a  otra  mujer porque me insulta.  Ciertamente, no soy  una  blanca palomita.  He tenido algunas aventuras amorosas.  Pero a  ella no le falta nada.  Hace poco se enteró de mi relación con Paty, mi secretaria, y me amenazó  con denunciar a la prensa mis infidelidades.  Eso sería el fin de mi carrera política.    Necesito  su  ayuda   doña Olga.


--Eso lo sabe todo el mundo, señor presidente.  Paty, es demasiado pizpireta, y le saca el jugo a su belleza.  ¿Qué es lo que quiere Ud. realmente?


--Que su niño me ayude a fortalecer mi relación con ella.  Que le cure a mi esposa los celos.  La quiero calladita y sumisa.  Le pagaría lo que fuera a  su  retoño.


-Uuuy, señor presidente, está complicado el problema.  Por el dinero no se preocupe.   Me pagará lo que guste.  Podemos ir esta misma tarde a mi casa.  Veremos qué se puede hacer.


A las cinco en punto se trasladaron  a  mi  hogar.  El edil se moría de ganas por conocerme.  Al llegar pidió a mi madre le mostrara mis prodigios. Si algo le encantaba a mi madre era exhibirme.  Yo me encontraba dormidito y  me despertó.  El funcionario exclamó:


--¡A caray de veras que son preciosos! ¿Y desde cuando hace milagros su pequeño?


--Desde que nació.  Pero mi marido insiste en hacerse rico  con  ellos.  Yo le digo que eso puede afectar el don de curación que trajo mi  bebé. Hay algo que debo advertirle: El milagro no se opera cuando le piden algo injusto  o  inmoral.


-¡Por Favor Doña Olguita! Déjeme solicitarle   lo  que  necesito.  ¡Por su madrecita santa!


--Ud., puede  hacer lo que guste.  Total, pedir no empobrece.


El funcionario se santiguó y solicitó el milagro.  Luego prendió tres veladoras.  Rezó y   se dio golpes en  el pecho.  Se despidió fervorosamente confiando plenamente en mis maravillas.


Lo que el funcionario ignoraba, era que tres días antes, su esposa me había pedido un milagro semejante.  Justamente lo contrario de lo que él quería: Que se le quitara lo coscolino y dejara de serle infiel.  Mi  madre no  lo  sabía puesto  que trabajaba.   Mi padre sí  estaba  enterado.



Paty, era una chica muy  linda, sensual e inteligente. El presidente le proporcionaba todo, autos, joyas, paseos en yate.  Pero Paty tenía otro amante joven y guapo como ella.  Era demasiado ambiciosa y se  propuso sacarle jugo al político.  Todos en   Acapulco lo  sabían menos el presidente.


A otro día el edil llegó a sus oficinas muy entusiasta y cariñoso.  Al ver que no llegaba Paty preguntó por ella.  Otra secretaria de confianza le entregó un recado.  Lo leyó ávidamente:


“Papi, lamento decírtelo, pero me voy a Europa.  Tu esposa me armó un escándalo y ya no quiero problemas.  Fui muy feliz contigo y vendí todo lo que me diste.  Debo confesarte que estoy enamorada y me caso en diciembre en París.  Te recordaré siempre.



Tu Osito de peluche, Paty.”


 


Frases  célebres  de   colección


Cádiz Molina













lunes, 31 de mayo de 2021

 Gotitas  de miel....


 UNA  CASA  ABANDONADA





 Cádiz Molina




Sobre la carretera nacional, México-Veracruz, a la altura del pueblo de Perote, dos jóvenes caminan presurosos con sendas mochilas al hombro.   Son las 6 de la tarde y en su rostro hay desesperanza y cansancio.  Ellos no han podido conseguir un "aventón", desde su partida del puerto de Veracruz, que los traslade a la Cd. de México.



Resultado de imagen para 2 jovenes pidiendo raid 

El calor es sofocante y el sudor les moja el rostro.  Son Gibrán, y Leonel, de 17 y 19 años, respectivamente. Decidieron venir a pasar sus vacaciones al puerto jarocho y se han quedado sin dinero teniendo que rematar sus escasas pertenencias de viaje.







Empieza a oscurecer y el pintoresco pueblo de Perote, con sus restaurantes al aire libre, ha disminuido sus actividades.  Los jóvenes ven con tristeza que llegó la noche sin poder avanzar gran cosa en el trayecto.  Sin poder encontrar un conductor generoso que decida darles el "raid".


Las luces del poblado se encienden poco a poco.  A distancia los muchachos se detienen desconcertados y sin fuerzas.  La luna se asoma medrosa entre los cerros y la noche se vuelve más lenta y pesada.  Observan un letrero luminoso  que dice: "Restaurant las gaviotas".






Instintivamente echan mano a su bolsillo y todo lo que encuentran de capital son 7 pesos.  Imposible comprar con ese dinero.  Gibrán, comenta a Leonel que aún les quedan unas gafas para el sol, podrían rematarlas con los dueños del restaurante.  El lugar se antoja acogedor.  Se acercan cautelosos a la fonda.  Un señor regordete los saluda con firmeza y rigor.


--Buenas noches, ¿qué desean?


--Vera Usted -explica Leonel-, nosotros vamos a la Cd. de México, venimos de vacaciones y nos quedamos sin dinero.  Tenemos hambre y solo tenemos 7 pesos y unas gafas para el sol.  ¿Podríamos intercambiarlas por alimentos?






--¡Están bien padres! -interrumpió Gibrán-, con la ilusión característica de su juventud tratando de convencer al hombre a hacer una transacción.


El tipo los miró reprobatoriamente y les dijo:


--No me interesan sus gafas, y he de ser franco muchachos, son ustedes unos perfectos irresponsables que confían demasiado en su suerte.  Ahora, retírense por favor. Que por compadecido ya me han pasado incidentes.


Los muchachos dieron media vuelta y se marcharon.  No habían caminado diez metros cuando escucharon la voz del señor a sus espaldas:


--¡Eh muchachos! Disculpen mi brusquedad, últimamente ando muy mal de los nervios.  Tengo algo para ustedes.  Ahora vuelvo.


El tipo regresó trayendo consigo pan, jamón, tocino ahumado y refrescos. Con una nueva actitud les dijo:


--Llévense estos víveres, sobre la carretera, más  adelante, hay una casa abandonada, ahí podrán comer y descansar.  No se preocupen, nadie los molestará. Los lugareños le temen a esa casa.  Puras supersticiones de gente ignorante. Quiero creer que son ustedes muy valientes de otra manera no andarían viajando de "raid".  ¡Adelante y buena suerte!


Ilusionados, con los víveres bajo el brazo, y sin hacer mucho caso a los comentarios de aquel hombre los jóvenes se encaminan al lugar indicado.  A medida que se aproximan a la casa sienten una mezcla de curiosidad y nerviosismo.


La casona es más grande de lo que pensaban.  De cerca, dada la oscuridad de la noche, presenta un aspecto fantasmagórico.  Su fachada contrasta con  la quietud de la luna.  De formidable estilo barroco parece una hacienda antigua.  La luna dibuja la silueta de la casa, de los árboles, y los jóvenes le imprimen vida y movimiento.






Después de pensarlo un poco se introducen a aquella inhabitada residencia.  En silencio, temerosos de encontrar algo inusitado. Atraviesan lo que parece fue un jardín con árboles secos. Tres estatuas rodean lo que otrora fue una hermosa piscina.  Las pétreas figuras de mármol bajo la luz de la luna parecen sonreír nerviosas.  Enfrente, hay un molino de viento lleno de maleza.


Los muchachos se detienen a cada momento y tratan de ubicarse en medio de la oscuridad.  Las paredes y el techo semi destruidos hacen que se respire un aire extraño.  No se escucha ruido, ni un grillo, absolutamente nada. Eligen un largo pasadizo que conduce a una recámara cerrada.  Paredes desvencijadas y una puerta enorme que rechina al abrirse.



Una desbandada de murciélagos les da la bienvenida.  Los pequeños vampiros se dispersan con estrépito por los altos ventanales.  Su chillido es agudo y penetrante.   Por un momento sienten la tentación de salir corriendo pero su deseo de descansar es más fuerte. 


En silencio, devoran aquellos víveres.  Después de un día sin comer les parece un manjar digno de reyes.  Gibrán,  después de alimentarse interrumpe aquella quietud casi sepulcral. 


--Después de todo se portó buena onda el viejo, ¿no crees, Leo?


--¡Que si no! Nos dio alimentos para comer una semana.


--Solo me preocupa una cosa -agrega Gibrán- no hemos conseguido un "raid".  Traemos muy mala suerte.  ¿Crees que mañana tengamos un mejor día?


--No lo sé -contesta Lenonel- pero tenemos que continuar.  Oye ¿Qué quiso decir el viejo al mencionar que hay chismorreos acerca de esta casa?


Gibrán, contesta con firmeza y seguridad:


--Lo que pasa es que de  todas las casas viejas y abandonadas se dice que están embrujadas.  Supercherías de la gente, el tendero fue muy claro.


-Tienes razón, eso debe ser.  Ahora  tratemos de descansar que mañana nos  espera un día ajetreado. 


Los muchachos se acomodan en el piso sirviéndoles las dos mochilas de cabecera.   Bromean un poco con la malicia de su juventud.  En menos de quince minutos Gibrán se queda profundamente dormido.  No así, Leonel, que aunque cansado, se siente nervioso y no puede conciliar el sueño.  El chillido de una rata en  el fondo del  salón lo sobresalta. Se revuelve de un lado a otro presa de una extraña inquietud.  Levanta la cabeza y por una rendija observa a  las estatuas que en el patio y con la luna en plenilunio parecen acechar todos sus movimientos. 



Su nerviosismo aumenta al comprobar que aquella quietud semeja un camposanto.  Para colmo un malestar estomacal empieza a hacer presión.  La necesidad de ir al baño se vuelve cada vez más apremiante.  Se mueve inquieto tratando de contenerse.  Pero las estatuas y las ratas lo intimidan.


  Leonel,  piensa para sus adentros:


--¡Maldita   sea debimos irnos a otro lado!


Como si sus palabras tuvieran un efecto mágico escucha a lo lejos unos pasos que se acercan vacilantes.  De manera sigilosa se acercan cada vez más.  Leonel se hace a la idea de estar soñando o imaginando quizá. Duda, entre ir al baño, despertar a Gibrán, o armarse  de valor y asomarse. Se recuesta de costado tratando de serenarse contando luciérnagas. La presión estomacal cede un poco.  A punto está de quedarse dormido cuando unos leves toquidos en la puerta lo intimidan. Todo vuelve a quedar en silencio.


Leonel, aguza los oídos.  Los toquidos se reanudan esta vez con mayor fuerza. Se detienen bruscamente y un aire gélido penetra por una de las ventanas.  No hay duda, hay alguien detrás de esa puerta.  El joven contiene la respiración al comprobar que no están solos. Un estremecimiento lo recorre de pie a cabeza.


Los toquidos se hacen, quedos, pero insistentes.  Se percibe una necesidad de entrar.  Leonel siente la tentación de salir corriendo pero tiene las quijadas apretadas y el aliento cortado.  Intenta balbucir unas palabras sin lograrlo. Quiere despertar a Gibrán pero se percata con terror que sus manos no le responden. 


Los toquidos cesan repentinamente.  Leonel respira aliviado y logra moverse. Con premura y sigiloso despierta a su amigo temeroso que su voz delate su presencia:


--¡Gibrán, Gibrán, despierta!, hay alguien detrás de esa puerta.


--¡Eh, qué sucede! ¿Cómo dices, Leo?


--Que hay alguien detrás de esa puerta.


--¿De cuál fumaste,  amigo? Estás nervioso. Trata de dormir.


--Te lo juro.  Estuvieron tocando largo rato.


--¡Vaya, ahora te vas a creer el cuento de los fantasmas! -exclamó Gibrán incorporándose molesto.


--Si piensas que estoy alucinando, espera un poco y verás.


En silencio esperan largos minutos los muchachos.  No escuchan nada y solo el ladrido de un perro interrumpe la noche.  El canto de un búho les pone los pelos de punta.  Los murciélagos irrumpen a la habitación inquietos. 


De pronto, escuchan unos pasos lentos, cansados, vacilantes. Tanto que parecen arrastrar el paso de la eternidad.  El ruido de una cadena que cae al piso arrastra con estrépito algunos objetos.  Alguien se acerca y esta vez dispuesto a entrar. Instintivamente, Gibrán abraza a Leonel. Los dos completamente aterrorizados.


Los pasos se acercan cada vez más hasta quedar justo frente a la puerta.  Se detienen sigilosamente.  Un aire sobrenatural envuelve aquel ambiente.  Los muchachos sudan frío y respiran con dificultad.  Mil imágenes revolotean en su mente.  Aquellos malditos toquidos se reanudan  estruendosos.


El pánico se apodera de los muchachos y se abrazan en el suelo firmemente entrelazados.  Su corazón amenaza con explotarles.  Aquel extraño visitante le urge comunicarse con ellos. Los jóvenes saben que en cualquier momento entrará súbitamente. Quiéranlo o no, créanlo o no, porque se palpa urgido, tenaz, y persistente de entrar en contacto con ellos.


De la angustia pasan a la desesperación al suponer que no saldrán de ahí con vida. Casi de manera mecánica se ponen a rezar deseando que todo sea una cruel pesadilla: "Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre", repiten incesantemente los jóvenes. "Santo ángel de mi guarda, mi  dulce compañía, no me desampares", agregan atropelladamente.


El tiempo parece detenerse.  El estrépito y crujir de la puerta al abrirse casi los paraliza.  La oscuridad se interrumpe y una ráfaga de luz golpea en su cara.  El resplandor es como un haz luminoso que cubre toda la habitación y no les permite ver nada más. Nada más.  Escuchan una voz ronca que brota de aquella energía luminosa:


--¡Eh Muchachos! ¿Son ustedes?¡Caramba ya me retiraba pensando que habían decidido irse a dormir a otro lado!  Levántense y andando.  Los llevaré a mi casa para que descansen mejor.


Los vacacionistas se miran uno al otro muy confundidos.  No aciertan a comprender cómo la generosidad de un hombre pudo hacerlos vivir momentos tan angustiantes.  Tal vez los peores jamás vividos. Un hermoso perro danés arrastra una pequeña cadena moviendo su cola. El viejo con paso lento y acento cordial les pregunta:


--¿Por qué no contestaban muchachos?


--Lo que pasa -contesta rápidamente Gibrán- es que estábamos tan cansados que caímos como fardos.  Ud. disculpe, tampoco lo esperábamos.


--Mi esposa, me exigió, ve a buscar a esos muchachos, porque algo malo les puede pasar.  No se preocupen, mañana será otro día.   Tendrán  mejor suerte.


 Frases célebres de colección.



Cádiz  Molina













AL CALOR DE TU REGAZO José de Cádiz Abrázame fuertemente como cuando yo era un niño me arrullabas con dulzura y besabas con cariño Luego cua...